Desde Ciudad Obregón, el colectivo independiente Punto Tres ha convertido el arte en una herramienta para nombrar la violencia, preservarla en la memoria colectiva y, sobre todo, prevenir que niñas, niños y jóvenes caigan en las redes del crimen organizado.
Así lo explicó su directora, Saraí Castro, en entrevista con el noticiero Nuestras Noticias.
Uno de los proyectos centrales del colectivo es la “Cartografía del sonido de una bala”, un registro ciudadano que documenta hechos violentos ocurridos en el municipio de Cajeme desde 2021.
A partir del análisis mensual de notas periodísticas, el mapa clasifica homicidios dolosos, ataques armados, desapariciones forzadas, feminicidios y, desde este año, el involucramiento de menores de edad y jóvenes.
Castro señaló que la cartografía permitió identificar colonias con alta incidencia de violencia, como Villabonita, Beltrones, Cajeme y Las Areneras, información que fue clave para dirigir ahí talleres, intervenciones urbanas y obras de teatro comunitarias.
Aunque estas zonas se mantienen como focos rojos, el registro de 2026 muestra un aumento de hechos violentos hacia el sur y oeste del municipio, en áreas cercanas a campos agrícolas.
Frente al reclutamiento de menores por grupos criminales, el colectivo apuesta por la prevención desde el territorio.
“No se trata de juzgar, sino de acompañar”, explicó Castro, al subrayar que el teatro, la música y los procesos creativos funcionan como un espacio seguro para que infancias y juventudes cuestionen su realidad, expresen su voz y se pregunten si existen otros futuros posibles.
Con 12 años de trabajo y presencia principalmente en Cajeme, aunque también en otros municipios del estado, Punto Tres se sostiene con donativos ciudadanos, apoyos empresariales y, muchas veces, con trabajo voluntario.
Su labor puede seguirse en redes sociales como Colectivo Independiente Punto Tres, donde continúan haciendo visible lo que duele, para que no se normalice ni se olvide.
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