Ferromex informó que el descarrilamiento de un tren de carga ocurrido el pasado 25 de julio en las inmediaciones del ejido Cuauhtémoc, a unos 20 kilómetros del municipio de Naco, Sonora, fue provocado por un deslave ocasionado por las intensas lluvias registradas en la región y no dejó personas lesionadas ni afectaciones a la salud.
A través de un comunicado, la empresa explicó que el incidente ocurrió en una zona despoblada, donde el exceso de agua debilitó la estructura de una alcantarilla y de la vía férrea, provocando el descarrilamiento. Rechazó además versiones que señalaban daños a la población y aseguró que no existe un registro oficial de secuelas relacionadas con el accidente.
Ferromex detalló que, tras el percance, activó de inmediato sus protocolos de seguridad y notificó a las autoridades de los tres órdenes de gobierno. El accidente provocó el escurrimiento de hidrosulfuro de sodio y el derrame de concentrado de cobre, por lo que personal de la empresa realizó labores para contener la fuga y recuperar los materiales vertidos.
La compañía señaló que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) han informado que el incidente no representó un riesgo inmediato para la población. Asimismo, indicó que los materiales derramados ya fueron recogidos y que los monitoreos aéreos no detectaron evidencia de un derrame extendido.
No obstante, precisó que las autoridades ambientales continúan con estudios de laboratorio y el análisis de muestras de suelo en el área delimitada para determinar las conclusiones definitivas sobre el impacto del accidente.
Ferromex añadió que el paso de los trenes fue restablecido desde el pasado miércoles y que los trabajos para levantar las unidades involucradas están por concluir. Finalmente, reiteró su compromiso de colaborar con las autoridades y de mantener las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y la continuidad de sus operaciones.