Según el BBVA antes Bancomer, la situación sobre todo inmobiliaria en el país arroja al mes de octubre resultados positivos que permiten que el PIB tienda a recuperarse, lo cual, son buenas noticias.
En efecto, el PIB de la construcción crece al 2.1% anual impulsado básicamente por la obra civil y la edificación de vivienda al menos este año ya que se prevé una disminución real de la obra pública del 1.6% en términos reales para 2027.
No obstante, lo anterior, la participación privada ha seguido y seguirá siendo el motor de la recuperación tanto en la creación de infraestructura física como en edificación de nueva vivienda.
Pese a menores tasas de interés los créditos para adquisición de casas crecen a tasas moderadas del 1.6% y como sabemos poca oferta da por resultado viviendas caras, cuyo aumento rebasan el 7% anual.
Obviamente, no todas las regiones del país andan en la misma sintonía en nueva edificación como expansión de créditos hipotecarios destacando por angas o mangas los estados del norte y del bajío, al igual que Jalisco y el Estado de México.
Entidades que suman alrededor de 13, que generan mejores condiciones económicas, tanto en empleos como en ingresos medios y altos que por lo menos logran alcanzar nuevas ofertas de vivienda media y residencial en esta demencial carrera tan desigual para hacerse de una propiedad.
Sin duda, el talón de Aquiles aquí, allá y acullá, son los la ampliación de la distancia creciente entre los ingresos de las familias y el precio imparable de las viviendas tal es el caso nuestro o de lugares lejanos como España y Portugal, por citar algunos.
Pero bueno, otro asunto relevante que tiene que ver con el futuro de la construcción lo constituyen los famosos centros de datos cuya creciente demanda en asuntos como la nube, la digitalización y la inteligencia artificial siguen en boga.
Detrás de la creación de centros de datos están, ya que persisten, los grandes temas hídricos y energéticos, al igual que la gran infraestructura faltante que estos demandan.
Para el 2030, muy cercano por cierto, se estima un crecimiento exponencial de servicios digitales y nuevas tecnologías, reto singular para economías emergentes como la nuestra.
La duplicación de los centros de datos nos representa un gran desafío por los diferentes escenarios hídricos y energéticos, es decir, el agua y las diferentes energías que conllevan.
En este tenor, se comenta que a Sonora se le mueve la patita debido a su clima seco, ubicación estratégica, poco sísmica, así como condiciones ideales de energía solar y en su caso hasta litio.
Empero como en todo requerimos investigar más los temas de recurso humanos, infraestructura hidráulica, puertos, carreteras, energías limpias, renovables y no se diga su marco legal y regulatorio.
Por lo pronto, estados como Querétaro, Nuevo León, Guanajuato, nos llevan la delantera y habrá que aprender de ellos al cobrar cada vez mayor relevancia por su base industrial o cercanía con la frontera.
Empecemos pues, por reconocer nuestros faltantes y expandir nuestras capacidades tanto en el reúso del agua, las plantas tratadoras, el agua de mar, la pésima infraestructura del agua en los municipios, etc., a fin de andar en la misma sintonía gobierno y sociedad.
Refrigeración en seco, fibra óptica, infraestructura para atender la conectividad, la nube, la IA y el justo a tiempo son palabras claves que hay que hacer nuestras.
HE DIXI.