Ni duda que uno de los temas en boga son los data center o centros de datos impulsados a nivel mundial por la inteligencia artificial -IA-, la nube y la digitalización.
En el caso nuestro, se vive, según especialistas, una expansión de este tipo de negocios cuyo principal obstáculo son el agua y la energía, sobre todo en cuanto a transmisión y distribución.
Según la Asociación de Centros de Datos en México, en el periodo 2025-2030 se sumarán una buena cantidad de mega watts, algo así como 1516MW de capacidad adicional con una inversión de 18 mil millones de dólares y la generación de 96 mil nuevos empleos en el territorio nacional.
Dicha proyección contempla al menos 73 nuevos centros de datos para el 2030 en varios estados del país, entre los que se mencionan, desde luego, Querétaro y el Estado de México que ya los tienen y otros como, Nuevo León y el Bajío.
La fotografía sectorial actual de estos negocios contempla una industria en transición tecnológica pasando del enfriamiento por aire a sitios de alta densidad preparados para IA, donde el enfriamiento líquido y los sistemas avanzados van ganando terreno.
Dichos centros de datos son el pulmón y el corazón de la economía digital y por eso estamos enfrascados en un gran debate que tiene que ver con la gestión hídrica, las redes de transmisión y los incentivos gubernamentales para seguir creciendo.
Actualmente, se está prácticamente peinando el territorio con la temática de localización de nuevos centros valorando sus FODA, esto es fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
Obviamente, la disponibilidad y reciclaje de agua y su infraestructura hidráulica, el cambio climático, las energías renovables y limpias, el marco regulatorio, la mano de obra especializada se están revisando con lupa desde ya.
De esta manera, Estados y municipios que puedan proveer electricidad a bajo costo, limpia, sostenible, pero sobre todo predecible llevan mano en futuras negociaciones respecto a la carrera digital.
La pregunta obligada es qué tanto Sonora resulta viable para la instalación de centros de datos en los próximos años.
Vale mucho la pena medir nuestro potencial, ya que los futuros inversores buscan energías limpias como la solar y la eólica donde tenemos de sobra, siempre y cuando nos pongamos las pilas.
Tenemos, además, espacio y disponibilidad de tierra en importantes municipios del Estado, baja sismicidad comparada con el resto del país, lo que abarata costos de construcción, ni se diga gasoductos o cercanía con polos de desarrollo como Arizona.
Es decir, ventajas las hay, pero se entiende, nos falta trabajar en cuestiones como la mayor conectividad de fibra óptica de alta capacidad, como la tiene Querétaro al igual que sus clúster y proveedores de servicios, no se diga más capacitación de mano de obra, etc.
Deberíamos, desde luego, ya estar trabajando con nuevos incentivos gubernamentales a nivel de Estado y municipios y planeando con CFE la infraestructura necesaria al igual que con la CONAGUA los permisos y las ventajas del reciclaje.
Vaya que hay pendientes, pero que hay que comenzar cómo pensar mejor nuestros próximos años.
HE DIXI.
