Inicio » EL AÑO QUE CAMBIÓ LAS REGLAS

EL AÑO QUE CAMBIÓ LAS REGLAS

por Víctor Hugo Celaya

Por Victor Hugo Celaya Celaya

Queridos amigos,

Termina un año que pasará a la historia. No por un solo evento, sino por la acumulación de cambios que redefinieron el tablero político y económico de México y del mundo.

Empiezo por casa. El 1 de junio, millones de mexicanos acudimos a las urnas para elegir, por primera vez, a jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte. Un experimento democrático sin precedentes en nuestra historia. La participación fue del 13%, muy por debajo de lo esperado.

Los votos nulos superaron los 10 millones, más del doble que cualquier candidato individual. ¿Desinterés ciudadano? ¿Confusión ante seis boletas? ¿Protesta silenciosa en las urnas? ¿Cuestionamiento público sobre los procedimientos y las formas? Probablemente, una mezcla de todo. El balance es un nuevo Poder Judicial ampliamente cuestionado en su legitimidad.

En materia económica, el año fue de contrastes. Según estimaciones del Banco de México, el PIB crecerá entre 0.1% y 0.6% en 2025, con expresiones de estancamiento a lo largo del año tanto por calificadoras internacionales como por estimaciones nacionales.

Un dato preocupante: el empleo formal se situó por debajo del informal. El empleo formal alcanzó poco más del 45%, mientras el informal rondó el 55%, con tendencia a llegar al 60%. Una situación que refleja falta de crecimiento y ocupación formal de los trabajadores.

El aumento del salario mínimo del 13% para 2026 es un buen avance que permite mejorar el poder adquisitivo de la clase trabajadora, pero requiere más crecimiento para generar mejor ingreso y mayor ocupación formal. La economía mexicana camina, pero con cautela.

El factor externo dominó buena parte del año. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero marcó un giro radical en la relación bilateral. Los aranceles del 25% sobre productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC, las deportaciones que superaron los 100,000 connacionales, el despliegue de 10,000 elementos de la Guardia Nacional en nuestra frontera norte.

México activó el programa “México te Abraza” para recibir a los deportados, pero la realidad es que nos convertimos, otra vez, en el amortiguador de las políticas migratorias estadounidenses.

El 2 de abril, Trump declaró el “Día de la Liberación” e impuso aranceles universales del 10% a prácticamente todo el mundo, con tasas de hasta 145% para China. Los mercados cayeron. La Organización Mundial del Comercio advirtió que el comercio global podría contraerse un 1%.

Las negociaciones se volvieron la norma: treguas de 90 días, acuerdos parciales, incertidumbre permanente. La revisión del T-MEC que viene en 2026 será una prueba de fuego para nuestra economía.

Mientras tanto, el mundo siguió ardiendo. La guerra entre Rusia y Ucrania cumplió tres años sin visos de paz. Gaza acumuló más de 55,000 muertos y una crisis humanitaria que la ONU califica de “hambruna masiva”. Israel atacó instalaciones nucleares en Irán. Sudán vive una guerra civil devastadora. El Índice de Conflictos de ACLED registró más de 185,000 eventos violentos en 2025, el doble que en 2021.

¿Qué nos deja este año? Una lección incómoda: las reglas que creíamos estables pueden cambiar de un día para otro. Los tratados comerciales se renegocian bajo presión. Los poderes públicos se transforman por voto popular. Las fronteras se cierran o se abren según quien ocupe la Casa Blanca. La certidumbre, ese bien que tanto valoramos los que trabajamos en estrategia y economía, se ha vuelto un lujo escaso.

Pero también hay señales de resiliencia. Un salario mínimo que ya cubre dos canastas básicas. Una sociedad que, pese a todo, sigue funcionando, adaptándose, buscando oportunidades en medio del caos.

Hace años aprendí que el cambio real se construye con ideas frescas, colaboración y acción. Este 2025 nos obligó a poner esa convicción a prueba. El año que viene no será más fácil. La revisión del T-MEC, la implementación plena de la reforma judicial, las tensiones comerciales globales. Todo esto definirá el rumbo de México en los próximos años.

Mi invitación para ustedes, al cerrar este ciclo, es sencilla: no perdamos la capacidad de asombro ni la disposición para adaptarnos. El mundo cambió. Nosotros también podemos.

Gracias por acompañarme cada semana. Nos leemos en 2026.

Con aprecio,

Víctor Hugo Celaya Celaya

Deja un comentario