La rutina del centro de Phoenix se quebró poco después de las ocho de la mañana del lunes 5 de enero.
Frente a la solemnidad de la Corte Suprema de Arizona, un objeto fuera de lugar, un paquete sin remitente, quieto y ominoso, obligó a detener el pulso de la ciudad y a vaciar de voces uno de sus edificios más simbólicos.
El hallazgo activó de inmediato un amplio operativo de seguridad.
Agentes estatales acordonaron la zona mientras empleados, funcionarios y transeúntes eran evacuados con rapidez, dejando atrás oficinas, pasillos y expedientes suspendidos en el tiempo.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Pública de Arizona, el paquete contenía varios viales.
Al menos dos de ellos arrojaron resultados positivos a sustancias clasificadas como “explosivos caseros no especificados”, lo que elevó la alerta y prolongó el despliegue policial durante varias horas.
Mientras los especialistas analizaban el contenido y descartaban riesgos adicionales, el área permaneció bajo resguardo.
Edificios cercanos también fueron evacuados como medida preventiva, y el centro de Phoenix quedó marcado por la tensión y el silencio poco habitual de una mañana interrumpida.
Aunque no se reportaron personas lesionadas, el incidente dejó una estela de inquietud.
