En los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, Ilia Malinin sorprendió al mundo del patinaje artístico al ejecutar un ‘backflip’ durante la rutina por equipos de Estados Unidos, un movimiento que estuvo prohibido durante medio siglo.
La acrobacia no generó puntos técnicos, pero le dio un toque espectacular que ayudó a su escuadra a asegurar la medalla de oro en Milán-Cortina.
El equipo estadounidense, que enfrentó de cerca a Japón en una competencia reñida, vio cómo el salto de Malinin marcaba la diferencia: Japón quedó con la plata y el bronce fue para Italia.
Entre los espectadores estaba el tenista Novak Djokovic, quien no pudo ocultar su asombro ante el mortal hacia atrás del estadounidense.
El ‘backflip’ fue prohibido por la Unión Internacional de Patinaje en 1970 por considerarse peligroso y contrario al “espíritu deportivo competitivo”.
Tras 54 años, la prohibición se levantó en 2024 bajo estrictas condiciones técnicas, permitiendo ahora que los atletas lo incorporen como un elemento de estilo y coreografía, sin impactar el puntaje final.
Con esta maniobra, Malinin no solo deslumbró al público, sino que marcó un hito histórico en la historia olímpica del patinaje artístico, combinando riesgo, creatividad y espectáculo sobre el hielo.
