Definitivamente, sí es un dilema sobre todo para los jóvenes el asunto de comprar o alquilar una casa o departamento en México y allende la frontera con nuestros vecinos del norte.
Veamos primero a los norteamericanos, según el departamento de vivienda y desarrollo urbano comprar o rentar casa en los EE. UU. después de la pandemia del COVID, ha sido un gran problema por dos razones: los altos intereses hipotecarios y el aumento del 40% en los precios de la vivienda.
En el 2020, el crédito hipotecario fijo a 30 años andaba en el 3.1%, empero, en los últimos años se disparó casi al doble 7.3% y a la fecha ronda el 6.6%, aún demasiado oneroso digamos del alquiler que si bien es cierto aumentó 20% en promedio es menor su impacto.
No por nada el 89% de los estadounidenses, según encuestas, prefieren rentar que comprar ya que para que la cosa cambie tendrían que reducirse los precios al menos 1/3.
Según Golman Sachs, los precios de las casas seguirán creciendo en rangos del 2 al 3% y apenas que se dispararan las rentas en un 50% podrían equipararse las cosas, vaya dilema, pues.
Mientras tanto en México, según la IA, ante la misma pregunta de comprar o rentar la respuesta genérica es que no existe unanimidad al respecto por varias razones.
Todo depende de una serie de variables como el precio y ubicación de la vivienda, el nivel y estabilidad del ingreso, el costo variable del enganche, la ciudad, el tiempo que desea uno quedarse en la vivienda, entre otras cuestiones.
Ahora, si nos vamos a grandes metrópolis como Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, donde el precio de la tierra y de las casas es muy alto, resulta más barato rentar, sin duda alguna.
En pocas palabras, en ciudades grandes como estas, a corto y mediano plazo, no me arriesgo a decir el largo plazo ya que según Keynes estaríamos muertos, conviene más rentar que comprar.
Sin embargo, hay ciudades medias menos caras donde el precio de compra suele alinearse con las rentas haciendo que comprar sea interesante siempre y cuando se planee vivir varios años en una vivienda.
Pero bueno, no debemos olvidar que comprar nos cuesta más al principio dado el enganche y los costos notariales sin dejar de lado por supuesto el crédito hipotecario que oscila entre 10 y 11% en promedio.
En cambio, rentar cuesta menos al inicio ya que estamos hablando de un mes de renta y otro de depósito junto con menores responsabilidades de prediales y mantenimientos.
Eso, por un lado, pero también la demografía hace sus estragos en las familias y en los empleos al no haber ya permanencia voluntaria en los mismos cada vez más volátiles y peor pagados.
Lo mismo pasa con el perfil demográfico a partir del presente siglo que ha cambiado en varios planos empezando con los baby boomers los nacidos entre 1946 y 1964, que somos una de las generaciones más numerosas de la historia y que ya vamos de salida.
Ahora el reto es para los millennials, generación x y z o Alfa, que son las que rifan actualmente, empezando con los nativos digitales que han crecido con el internet y con estructurales familiares más flexibles y menos numerosas en hogares unipersonales que ven la vida diferente.
Generaciones cada vez más viajeras y que cambian de lugar y de trabajo más que cualquiera otra, son un nuevo foco de atención de parte de los desarrolladores cuando de comprar o rentar casa se trata.
HE DIXI.
