La brecha salarial en México, de acuerdo con organismos públicos y privados, como por ejemplo el IMCO o el CONEVAL, sigue siendo desigual para hombres y mujeres a lo largo y ancho del país.
En sus recientes informes destacan que las mujeres tienen que trabajar un mes adicional cada año para equipararse a los hombres en puestos idénticos. Dichas disparidades, además son distintas tanto en regiones como sectores.
Es decir, no es comparable la estructura económica de una entidad federativa, por ejemplo, entre el norte industrial con la del centro y sur del país destinada al sector de servicios y sector primario, donde los salarios pagados son abismales.
En el norte hay zonas industriales manufactureras y de exportación con alta formalidad en el empleo a diferencia de zonas del sur y sureste con altos grados de informalidad.
Obviamente que hay sectores productivos en que las brechas salariales son diferentes y más difíciles de cerrar que en otros.
En palabras sencillas, no es igual comparar un sector tradicional, digamos un changarro, que uno en tecnología cuyo avance necesita de mayores grados de educación superior y técnica.
Esta el caso de los sectores de finanzas y seguros donde se genera una alta disparidad en sueldos, a pesar de la alta empleabilidad femenina, ya que más del 75% de los altos puestos directivos y prestaciones y bonos son para los varones.
Un caso de menor disparidad lo es el de la salud y la educación, sectores mayoritariamente femeninos, donde los cargos de rectoría o direcciones generales de hospitales la brecha a favor de los hombres es 15% a diferencia del 75% del anterior.
Pero bueno, aun así, en sectores como la tecnología hay mejores expectativas para las mujeres ya que, de entrada, ganan un 20% más que en cualquier otro sector económico.
En este caso en particular se dan mejores augurios ahora que la matrícula al menos en educación superior ya es mayor en las mujeres, lo que sin duda es una buena señal, siempre y cuando se fomenten las carreras de este tipo.
En ese camino van muchos corporativos que están adoptando medidas y políticas al adoptar la certificación en igualdad laboral y no discriminación que garantiza que a igual trabajo corresponde salario idéntico.
Lo mismo sucederá al ir eliminando los sesgos de contrataciones de género junto con nuevas medidas de transparencia salarial, donde los rangos de sueldo sean públicos.
Enhorabuena, ya que se requiere una nueva cultura empresarial que venga acompañada de reglas laborales vinculadas a la productividad por sector que vayan encaminadas a reducir la informalidad que alcanza por lo menos al 50% de los empleos.
En consecuencia, no todo es subir y subir salarios por decreto, sino que hay que continuar trabajando en alinear el desajuste existente entre educación y empleo impulsando con esto la medición del desempeño.
Muchos retos sin duda alguna como el premiar más el talento que la antigüedad, valorar la capacitación continua, ligar más los salarios a la productividad y fomentar que haya más competencia económica ya que al haber menos negocios se estancan los salarios.
De que hay que hacer, hay que hacer.
HE DIXI
