Organizaciones de agricultores y transportistas en México advirtieron que podrían afectar el desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 como parte de las medidas de presión para exigir respuestas a sus demandas, luego de romper el diálogo con el Gobierno federal.
La tarde de este viernes 10 de abril, los agricultores decidieron retirarse de la Secretaría de Gobernación (Segob) ante la falta de consensos con el gremio transportista para ingresar a una mesa de diálogo, y ante las condiciones que denunciaron les pidió el gobierno federal para liberar los tramos que aún mantienen bloqueados en algunas partes del país.
Ante el cierre de la Segob con candados y cadenas, los productores del campo amagaron con boicotear el Mundial de la Copa FIFA 2026 si no son cumplidas sus demandas.

“Y este es mensaje para el gobierno: Viene el Mundial, que no se espanten si esto sigue creciendo (…). Es el gobierno el responsable de lo que suceda de aquí en adelante”, dijo Baltazar Valdez, representante del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano.
De no alcanzarse acuerdos, contemplan intensificar acciones como bloqueos carreteros, manifestaciones y posibles movilizaciones en puntos clave durante la justa deportiva, incluyendo accesos a aeropuertos y sedes.
Las protestas responden a una serie de inconformidades, entre ellas la exigencia de precios justos para productos del campo, apoyos al diésel, mayor seguridad en carreteras y mejores condiciones de financiamiento para productores.
El conflicto ha escalado en las últimas semanas, con paros y movilizaciones en diversos estados del país. Algunos grupos han planteado incluso la posibilidad de un “boicot” al evento internacional como forma de presión para que sus demandas sean atendidas.
Aunque no todo el sector agrícola respalda las medidas más radicales, un bloque de organizaciones mantiene firme su postura y ha advertido que continuará con acciones si no hay avances en las negociaciones.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que tendrá a México como una de sus sedes junto con Estados Unidos y Canadá, es considerada un evento de alto impacto internacional, por lo que cualquier afectación logística o de movilidad podría generar repercusiones significativas.
