El precio de la tortilla en México enfrenta una nueva presión al alza, impulsada no tanto por el costo del maíz, sino por un cúmulo de incrementos en insumos, servicios y operación que arrastra la industria desde hace al menos tres años.
En entrevista con el noticiero Nuestras Noticias, de Sergio Valle, el presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López, advirtió que el ajuste en el precio “es inevitable”, aunque matizó que no responde directamente al encarecimiento del grano.
El líder del sector coincidió parcialmente con la postura del gobierno federal al reconocer que “no es motivo” subir el precio por el aumento en la harina o el maíz, ya que su impacto es mínimo en el costo final.
Sin embargo, señaló que el verdadero problema está en otros factores estructurales: “tenemos un déficit en el negocio de la tortilla, de más menos tres años en promedio a nivel nacional”.
Entre los elementos que han presionado las finanzas de las tortillerías mencionó el aumento en energéticos, transporte, refacciones, papel grado alimenticio, licencias, impuestos y combustibles.
“La tortilla no se hace nada más de maíz y de harina”, subrayó, al explicar que la cadena de costos es mucho más amplia de lo que suele considerarse en el discurso público.
López rechazó cualquier intento de control de precios y defendió que el mercado de la tortilla está liberalizado.
“Nadie puede fijar un precio de la tortilla”, afirmó, al tiempo que advirtió que imponer topes sería “condenar a una industria”.
El dirigente también cuestionó la narrativa oficial que descarta incrementos, al considerar que se basa en información incompleta: “no le dicen exactamente lo que sucede”, expresó en referencia al entorno que rodea a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Insistió en que los negocios del sector no pueden absorber indefinidamente los aumentos sin trasladarlos al consumidor, como ocurre en otras ramas comerciales. “No son fundaciones”, dijo, al defender el derecho de los productores a mantener la viabilidad económica de sus establecimientos.
Como alternativa, planteó reforzar la aplicación de normas y regulaciones para evitar la competencia desleal, en lugar de recurrir a subsidios o controles directos. A su juicio, una mejor supervisión permitiría estabilizar el mercado sin afectar a los pequeños productores.
“No hay cosa que pegue más al tema político que el precio de la tortilla”, resumió López, anticipando que cualquier ajuste seguirá bajo el escrutinio público.
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