La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) endureció su postura frente al Gobierno federal al rechazar las propuestas presentadas en las mesas de negociación y acordar el fortalecimiento de la huelga nacional, el plantón en la Ciudad de México y las movilizaciones en distintas entidades del país.
Durante su Asamblea Nacional Representativa, en la que participaron 249 delegados, el magisterio disidente ratificó sus principales exigencias: la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la eliminación de las reformas educativas impulsadas en los últimos sexenios.
La organización consideró que las propuestas gubernamentales no atienden de fondo las demandas relacionadas con educación, jubilaciones y seguridad social, por lo que decidió mantener la presión mediante acciones de protesta y nuevas jornadas de movilización.
Como parte de su plan de acción, la CNTE confirmó la liberación de casetas de peaje en accesos a la capital del país y actividades similares en los estados donde tiene presencia, además de reforzar la difusión de sus demandas a nivel nacional.
Los dirigentes también acordaron reorganizar el plantón instalado en la Ciudad de México y dar continuidad a las negociaciones con las autoridades federales, aunque advirtieron que la jornada de lucha continuará mientras no existan respuestas concretas a sus exigencias.
