El sistema penitenciario de Sonora enfrenta una crisis que requiere soluciones técnicas y no respuestas improvisadas, advirtió Saúl Torres Millán, exdirector de los Centros de Reinserción Social (Ceresos), al señalar que la sobrepoblación, los costos de operación y la falta de programas efectivos mantienen al sistema bajo presión.
Durante una entrevista en el noticiero Nuestras Noticias, con Sergio Valle, explicó que cuando estuvo al frente de los Ceresos, entre 2006 y 2012, recibió una población cercana a los 15 mil internos, mientras que actualmente la cifra supera los 16 mil 386 personas privadas de la libertad.
De acuerdo con sus datos, la capacidad instalada de los penales estatales ronda los 7 mil 988 espacios, lo que representa una sobrepoblación superior al 100 por ciento.
“Hay que ganar espacios en los penales. Ganar espacios es aplicar criterios de adaptación, clasificación penitenciaria y hacer un diagnóstico situacional de la población penitenciaria, cuántos y cuáles pueden salir”, afirmó.
El exfuncionario sostuvo que liberar espacios mediante beneficios legales y mecanismos establecidos puede evitar que personas que no representan un riesgo permanezcan innecesariamente en prisión.
“Una persona en prisión cuesta mucho dinero”, señaló, al explicar que el mantenimiento diario de una persona privada de la libertad representa un gasto considerable para el Estado.
También cuestionó la forma en que históricamente se ha atendido el sistema penitenciario y aseguró que muchas veces los gobiernos reaccionan hasta que ocurre una emergencia.
“Los penales es el ano del sistema. Nadie quiere ver lo que es eso porque huele feo. Solamente voltean a verlo cuando hay problemas”, expresó.
Sobre los hechos de inseguridad registrados en centros penitenciarios, como fugas, actos de corrupción y agresiones relacionadas con internos y custodios, consideró que el problema debe abordarse desde la gobernabilidad y la prevención.
“La seguridad pública es el talón de Aquiles, y de ese talón de Aquiles la parte más vulnerable son los sistemas penitenciarios”, afirmó.
El exdirector de los Ceresos destacó que durante su gestión se implementaron programas de capacitación, trabajo y estudio, además de acciones para reducir la población penitenciaria, con lo que, aseguró, Sonora pasó del lugar 24 al octavo en evaluaciones nacionales.
Como alternativa para mejorar el sistema, propuso impulsar una industria penitenciaria que permita generar empleo y capacitación para las personas internas.
“La gente quiere trabajar. Dele trabajo. Tiene usted una serie de atractivos en los penales: extensión fiscal, cero huelgas, mano de obra cautiva”, explicó.
Planteó modelos similares a los utilizados en otros países, donde empresas establecen plantas de producción vinculadas con centros penitenciarios para generar ingresos, habilidades laborales y procesos reales de reinserción.
“Se trata de ver el problema y dar soluciones”, concluyó.
