La actriz y cantante Laura Flores, de 61 años, atraviesa un momento emocionalmente complicado tras el fin de su relación de tres meses con el periodista Lalo Salazar, de 60 años.
El lunes, Flores anunció mediante un comunicado que Salazar decidió terminar el noviazgo, sin revelar los motivos específicos.
Desde Estados Unidos, donde viajó para estar con sus hijos, la artista abrió su corazón en un video en su canal de YouTube, confesando cómo enfrenta esta ruptura.
Visiblemente afectada, Flores admitió que la separación ha sido un detonante para su tendencia a la depresión, un padecimiento que comenzó tras el nacimiento de su hijo Patricio, en medio de un divorcio.
“Era algo muy valioso para mí, era algo que yo no quería perder, mi relación”, expresó, subrayando lo significativo que era su vínculo con Salazar.
Sobre la ruptura, señaló que fue inesperada: “No voy a decir qué pasó porque realmente no pasó nada importante, te lo juro, no pasó nada importante como para llegar a este punto, no, realmente fue algo que yo no la vi venir, yo creo que ninguno de los dos lo vio venir, pasó y punto”.
Flores explicó que la situación comenzó con un episodio de malestar físico: “Cuando uno tiene esos episodios de ‘me siento mal’… porque todo empezó porque yo me estaba sintiendo mal porque se me bajó el azúcar, entonces el miedo, el susto, la contradicción, el no saber qué hacer detonó una confusión que nos llevó a donde estamos ahora absurdamente”.
Reconoció que el fin de la relación la dejó devastada: “Esta situación le puso los nervios de punta, tremendamente triste, como si me hubieran arrancado un pedazo de mí; me pegó durísimo, porque cuando estás enamorada esas cosas no las quieres, no quieres que te suceda”.
Con lágrimas, confesó: “Me vino muy fuerte la depresión”.
Para sobrellevar el dolor, Flores recurre a la meditación y al apoyo de su gato León, quien le brinda paz, así como de amigas cercanas como Azela Robinson y Yadhira Carillo, a quienes agradeció públicamente por su contención.
Aseguró que nunca hablará mal de Salazar ni de nadie, asumiendo la responsabilidad de su bienestar emocional: “Debo hacerme responsable de lo que me está pasando”.
Mientras se recupera, Flores enfatizó su compromiso de salir adelante, aprendiendo a dejar atrás lo que no le beneficia emocionalmente.