El verano abrasador convierte un automóvil estacionado en un peligro mortal, especialmente para los niños.
Según Kids and Car Safety, tres menores fallecieron en Arizona en 2024, tras ser dejados en vehículos expuestos al calor.
Kris Samaddar, médico de urgencias de HonorHealth, recordó un caso traumático: “Es duro incluso pensarlo. El niño llegó con 107° F (41°C) de temperatura. Es la única vez que le he dado una descarga eléctrica a un niño”.
Este fue uno de los 50 casos de niños fallecidos en autos calientes en Arizona en las últimas tres décadas, más de la mitad por descuidos accidentales.
“Esto es absolutamente, absolutamente, absolutamente 100% prevenible”, enfatizó Samaddar.
Según SafeKids.Org, la temperatura dentro de un auto puede subir 19 grados en solo 10 minutos, y abrir una ventana no alivia el calor.
Los niños pequeños son especialmente vulnerables, ya que su temperatura corporal aumenta más rápido que la de los adultos.
“Cuando nuestra temperatura sube a 103, 104, 106, 107 grados Fahrenheit, sabemos que los procesos del cuerpo no funcionan correctamente. Si afecta el cerebro, el corazón o los pulmones, es obviamente arriesgado y peligroso para la supervivencia”, explicó.
Samaddar describió los esfuerzos para salvar vidas: “Usábamos bolsas de hielo en todas las zonas posibles: entre las piernas, en las axilas y alrededor de la cabeza, para enfriarlas lo más rápido posible”.
Instó a los cuidadores a siempre verificar el asiento trasero antes de cerrar el vehículo, subrayando: “La familia y los animales son cosas preciosas en nuestra vida y queremos asegurarnos de protegerlos”.
El médico aún recuerda un caso de hace 20 años: “Vi ese caso hace 20 años, pero pienso en ello todo el tiempo”.
Arizona cuenta con una ley del Buen Samaritano que permite romper una ventana para rescatar a un niño o animal en un auto caliente, siempre que se llame al 9-1-1, se actúe de buena fe y se permanezca en el lugar hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Con información de 12 News.