El futbol mexicano perdió este sábado a uno de sus más grandes estrategas: Manuel Lapuente, quien falleció a los 81 años dejando un legado imborrable en los banquillos y en la historia del deporte nacional.
Arquitecto de la Copa Confederaciones de 1999, el mayor logro de la Selección Mexicana al vencer a Brasil, Lapuente marcó una era con su disciplina, carácter y amor por el juego.
Desde sus inicios como delantero en Monterrey y Necaxa, hasta su consagración como técnico con Puebla, América y Necaxa, su nombre quedó ligado al éxito y la enseñanza.
Con Puebla rompió barreras al conquistar la Liga 1982-83, mientras que con América devolvió la gloria en el Verano 2002.
Su estilo metódico y su pasión por la táctica formaron escuela entre generaciones de futbolistas y entrenadores.
Manuel Lapuente se va, pero su huella permanece en cada triunfo, cada orden desde la banca y cada gol que soñó por México.
Una vida dedicada al futbol, y un legado eterno para el balompié nacional.
