Entre aplausos, lágrimas y consignas de justicia, familiares, funcionarios y habitantes de Uruapan despidieron este domingo al alcalde Carlos Manzo, asesinado la noche del sábado durante un ataque directo cuando participaba en un evento público.
Durante el homenaje póstumo realizado en la plaza principal del municipio, su esposa Grecia Quiroz García tomó la palabra y ofreció un mensaje cargado de emoción y reclamo.
“No mataron al presidente de Uruapan, mataron al mejor presidente de México, al único que se atrevió a levantar la voz, al único que se atrevió a debatir, a hablar con la verdad… sin temor a nada, sin temor a perder su vida, sin temor a dejar a sus hijos huérfanos el día de hoy”, expresó frente a cientos de asistentes.
La viuda del edil agradeció el respaldo de la población y aseguró que la lucha política y social de su esposo continuará, recordando los orígenes del llamado movimiento del sombrero, con el que Manzo buscaba visibilizar las demandas ciudadanas y la defensa de la autonomía municipal.
“Aunque apagaron su voz, no apagarán esta lucha… Seguiremos luchando junto con el movimiento del sombrero”, afirmó Quiroz García, en medio de aplausos.
El periodista Jenaro Villamil compartió en redes sociales el video del mensaje, que rápidamente se viralizó por la fuerza del reclamo y el tono de indignación de la familia del alcalde.
Un político incómodo y amenazado
Carlos Manzo había denunciado públicamente amenazas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y había criticado la falta de apoyo de las autoridades federales ante la creciente violencia en Michoacán.
En distintas entrevistas, había advertido que su municipio enfrentaba “una situación insostenible” por la disputa entre grupos criminales.
El ataque ocurrió el sábado por la noche, poco después de que el alcalde conviviera con su familia y cargara a su hijo en brazos, según testigos.
El féretro del alcalde fue cubierto con la bandera de México y con un sombrero, símbolo del movimiento ciudadano que encabezó.
Decenas de personas acompañaron el cortejo fúnebre con flores y pancartas en las que se leía: “Uruapan no se rinde”.
