Christopher Scholtes, de 38 años, fue encontrado muerto el miércoles 5 de noviembre, el mismo día en que debía presentarse para iniciar su condena por la muerte de su hija Parker, de dos años, quien perdió la vida tras quedar dentro de un auto bajo temperaturas extremas.
De acuerdo con el registro del Medical Examiner del condado de Pima, la causa del fallecimiento de Scholtes aún no ha sido determinada.
Su muerte se produjo antes de que el tribunal pudiera ejecutar la sentencia que, según un acuerdo judicial alcanzado en octubre, sería de entre 20 y 30 años de prisión por homicidio en segundo grado y abuso infantil.
El caso había generado fuerte conmoción en Arizona.
En julio de 2024, la pequeña Parker fue hallada sin vida en el asiento trasero de un vehículo estacionado en Marana, donde los primeros respondientes registraron una temperatura interior de unos 43 °C.
La fiscalía sostuvo que la niña murió por exposición al calor tras haber sido olvidada por su padre.
Durante el proceso, la madre de la menor, Erika —anestesióloga de profesión—, defendió públicamente a Scholtes y calificó lo ocurrido como “un error trágico”.
Sin embargo, la investigación reveló mensajes de texto que sugerían que dejar a los niños dentro del auto era una práctica recurrente.
Además, la hija mayor del matrimonio, de 17 años, presentó una demanda civil contra sus padres por angustia emocional, abuso físico y fraude, alegando un patrón de maltrato dentro del hogar.
Scholtes había rechazado un primer acuerdo en marzo que le habría representado alrededor de diez años de prisión.
Finalmente, en octubre aceptó declararse culpable a cambio de una pena mayor. Se encontraba en libertad bajo fianza hasta el día previsto para su encarcelamiento.
El día de su muerte no se presentó en la corte del condado de Pima.
Los fiscales, visiblemente conmovidos, abandonaron la sala tras confirmarse la noticia.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado el lugar ni las circunstancias exactas del fallecimiento.
