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México no debe resignarse a ser un país mediocre: Enrique de la Madrid

por Staff Sergio Valle

Enrique de la Madrid llegó a Hermosillo con un mensaje tan claro como incómodo: México puede ser mucho mejor de lo que es hoy, pero solo si la sociedad deja de normalizar la polarización, la inseguridad y la falta de crecimiento.  

En entrevista con Sergio Valle para Nuestras Noticias, el exsecretario de Turismo trazó un diagnóstico crudo sobre el país y, a la vez, un llamado directo a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, para rebelarse contra la idea de que “no se puede”. 

A lo largo de su visita, que incluyó encuentros con empresarios, académicos, economistas, periodistas y estudiantes, De la Madrid insistió en que México vive una crisis de rumbo, frenada tanto por políticas públicas que inhiben la inversión como por una conversación pública atrapada entre extremos.  

“Las oportunidades son enormes, pero solo se aprovechan dialogando. Lo contrario es resignarnos a un país mediocre”, subrayó. 

Crítico del gobierno actual, pero también del periodo neoliberal del que proviene, De la Madrid reconoció errores “gravísimos” del pasado, como no haber elevado a tiempo el salario mínimo y no haber atendido a quienes quedaron rezagados, pero acusó al régimen de la 4T de haber sustituido la construcción por la destrucción.  

“No está peleado tener programas sociales con tener crecimiento económico, seguridad y servicios públicos que funcionen”, afirmó. 

Uno de los puntos que más le preocupan es la visión de los jóvenes: “Muchos dicen que no quieren casa, trabajo estable o formar familia, pero en realidad sienten que no van a poder”.  

Para él, esa es una señal contundente de que el país no está ofreciendo futuro. 

“Si no pueden, que se rebelen. Todo tiene solución, pero requiere mejores políticas públicas y participación”. 

En temas económicos, acusó que México está desaprovechando la oportunidad histórica del nearshoring.  

“Miles de millones de dólares podrían estar llegando, pero las políticas energéticas y la incertidumbre ahuyentan la inversión”, dijo.  

En ese mismo tono, criticó proyectos emblemáticos como el Tren Maya o la planta solar de Peñasco, a los que calificó como ejemplos de anuncios grandilocuentes sin resultados verificables. 

Sobre la inseguridad, el exsecretario fue directo: el deterioro ha sido progresivo durante sexenios, pero la estrategia de “abrazos, no balazos” agravó la situación.  

Sostuvo que hoy el crimen organizado opera más sectores que nunca y, lo más grave es que reta al Estado porque lo percibe débil.  

“Una cosa es que existan y otra que gobiernen”, alertó. 

Además, cuestionó la concentración del poder en un solo movimiento político. 

“En México ya están en las mismas manos el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Como en los setenta… solo que no deberíamos estar setenta años atrás”. 

Aunque se ha distanciado del PRI, del que salió en diciembre pasado, y evita declararse aspirante presidencial, De la Madrid admite su activismo político. 

“Mi meta es generar conciencia y acción. No podemos acostumbrarnos a tener gobernantes gañanes, del partido que sea. México no es así”, aseveró. 

El mensaje final fue una mezcla de advertencia y esperanza. El país ya estuvo mejor, puede estar mucho mejor, y la clave está en no aceptar la resignación como destino.  

“Sigo pensando que un mucho mejor México es posible, yo me quito el tema de antes que si los de ahora, construyamos el mejor México posible para vivir en este país que es maravilloso, pero debe de ser maravilloso para todos”, concluyó. 

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