El sheriff del condado de Kerr, Larry Leitha, informó este domingo 6 de julio que la cifra de víctimas mortales por las inundaciones en la región aumentó a 59, entre ellas 38 adultos y 21 niños. Equipos de rescate, apoyados por voluntarios, mantienen una búsqueda contrarreloj para localizar a decenas de desaparecidos.
Entre los desaparecidos se encuentran 27 niñas de un grupo cristiano que acampaba a orillas del río Guadalupe, una de las zonas más afectadas. El gobernador de Texas, Greg Abbott, detalló que en el campamento Mystic había alrededor de 750 niñas cuando el río se desbordó. Tras visitar el lugar, Abbott describió la devastación como una de las peores que ha presenciado y solicitó al gobierno federal la declaratoria de desastre.
Dalton Rice, gerente de la ciudad de Kerrville, destacó la solidaridad de la comunidad, pero pidió evitar el uso de drones civiles, ya que podrían interferir con las operaciones de rescate aéreo.
Por su parte, el papa León XIV envió sus condolencias a las familias de las víctimas desde el Vaticano, durante el rezo dominical del ángelus.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió que persiste el riesgo de nuevos diluvios, con precipitaciones previstas de hasta 250 milímetros en algunas zonas ya saturadas. Las autoridades reiteraron el llamado a extremar precauciones y mantenerse informados.
Abbott declaró este domingo como un “día de oración” a nivel estatal en memoria de las víctimas.
