Aunque el Gobierno de México reporta una reducción del 51% en el delito de homicidio doloso entre septiembre de 2024 y julio de 2026, la organización México Evalúa advierte que este indicador, por sí solo, no permite determinar que el país haya entrado en una etapa de pacificación.
Durante la conferencia matutina de este 11 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que en el periodo de Felipe Calderón (2006-2012) los homicidios aumentaron un 148% y con Enrique Peña Nieto (2012-2018) subieron un 42%.
Posteriormente, con el expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) se revirtió la tendencia al bajar un 9%, mientras que en la actual administración (2024-2026) se ha registrado una caída del 47%, al pasar de 91.7 casos diarios en 2024 a 48.6 en la cifra preliminar de 2026.
De acuerdo con el análisis realizado por México Evalúa, la violencia letal debe medirse de manera multidimensional, debido a que el homicidio doloso no siempre refleja por completo la magnitud de las muertes violentas y de las personas cuyo paradero se desconoce.
El Gobierno federal informó en febrero que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 50.9 en enero de 2026, lo que representa una disminución de 42 por ciento. La administración federal destacó que enero de 2026 fue el mes con el menor promedio de homicidios dolosos de los últimos 17 meses.
México Evalúa plantea analizar la violencia letal a partir de cinco indicadores:
- homicidio doloso;
- homicidio culposo;
- feminicidio;
- otros delitos contra la vida y la integridad corporal;
- personas desaparecidas y no localizadas.
La organización sostiene que esta metodología permite observar fenómenos que quedan fuera de las estadísticas de homicidio doloso.
🔎 El homicidio doloso puede bajar y, aun así, la violencia letal puede aumentar.
— México Evalúa (@mexevalua) August 11, 2026
Entre 2015 y 2026, el homicidio doloso disminuyó en 16 de las 32 entidades.
Pero al considerar los cinco componentes de la violencia letal, en la mitad de esos estados(8 de 16) la violencia letal… pic.twitter.com/jwgh4f0gXF
El análisis señala, por ejemplo, que las estrategias criminales pueden recurrir a la desaparición de personas para ocultar homicidios, mientras que también existen limitaciones institucionales para clasificar correctamente algunos delitos. Por ello, una disminución en los homicidios dolosos puede coexistir con aumentos en otros indicadores relacionados con la violencia contra la vida.
Las cifras de México Evalúa muestran que enero de 2026 registró 1,577 víctimas de homicidio doloso, una reducción de 34 por ciento respecto al mismo mes de 2025. También disminuyeron los feminicidios, los homicidios culposos y las personas desaparecidas y no localizadas. No obstante, los llamados “otros delitos contra la vida” aumentaron 3 por ciento anual.
La organización también ha advertido que la reducción reciente debe interpretarse dentro de un contexto de violencia acumulada. En su balance de 2025, señaló que, aunque los homicidios dolosos disminuyeron 22.2 por ciento respecto a 2024, el nivel registrado ese año todavía se encontraba 30.7 por ciento por encima del observado en 2015.
En este sentido, México Evalúa considera que la caída reciente no puede tomarse por sí misma como evidencia concluyente de pacificación, sino como parte de una fase de contención dentro de un ciclo de violencia letal que permanece sin resolverse estructuralmente.
La diferencia entre ambos enfoques radica, principalmente, en qué se mide. Mientras el Gobierno federal utiliza el homicidio doloso como uno de sus principales indicadores para evaluar la evolución de la violencia, México Evalúa propone observar conjuntamente distintas formas de violencia letal para evitar que una reducción en un solo delito oculte incrementos en otros fenómenos.
Así, el organismo reconoce la disminución reciente de los homicidios dolosos, pero advierte que menos homicidios dolosos no necesariamente significa menos violencia letal en todos sus componentes.
El propio análisis de México Evalúa señala que enero de 2026 mostró una reducción general en la mayoría de los indicadores, aunque persisten focos territoriales de alta violencia. Por ello, recomienda mantener estrategias focalizadas y sostenidas, fortalecer las capacidades de investigación y mejorar la coordinación entre instituciones.