La 4T calla como los mariachis, porque además no les queda de otra.
Salvo algunos audaces, nadie se atrevería a criticar el nombramiento de la exgobernadora Claudia Pavlovich Arellano como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de México en Panamá, que le acaba de otorgar la presidenta Claudia Sheinbaum.
A ver, aléguenle.
Apenas ella (la exgobernadora) sabe los alcances de lo que sea que haya acordado y fuera de ella habrá dos o tres más que lo sepan, si acaso esos acuerdos existen.
Pero, ¿qué podrían decir los morenistas de Sonora?
Poco, muy poco por no decir que nada.
Fue su padre fundador, Andrés Manuel López Obrador, quien la designó Cónsul de México en Barcelona.
Y ahora es la arquitecta y responsable directa de la construcción del segundo piso de la cuarta transformación quien la eleva al rango de embajadora en el país centroamericano.
Ya mejor sigan en lo que estaban, ni caso tiene que hagan corajes porque a como vemos las cosas, ni en el mundo los hace.
Y EN EL PALACIO DE AL LADO
Que en el panismo están midiendo a varios personajes, a ver qué tanto levantan para competir por la alcaldía de Hermosillo.
Uno de ellos es Ramón Corral, hijo del exsenador y excandidato a gobernador, Ramón Corral Ávila, cercanísimo al alcalde Antonio Astiazarán. El hijo, no el papá.
¿Será Ramón el favorito del Toño?
NPI
Lo cierto es que no se pueden dar el lujo de equivocarse con quien lancen para mantener el poder en la capital del estado.
Quien quiera que sea el o la candidata panista o de alguna coalición opositora, debe garantizarle al candidato a gobernador un control de la plaza, una eficaz operación electoral.
Obvio, nos referimos a que sería Astiazarán el candidato a gobernador y a como están las cosas, no necesita andar cargando con una candidatura desangelada, sino con una que le abone a sus aspiraciones.
