Una familia con más de siete décadas ligada a un local del Mercado Municipal Número Uno de Hermosillo denunció públicamente un presunto intento de despojo por parte de exinquilinos, así como irregularidades legales y el uso indebido de la fuerza pública durante un conflicto que se mantiene activo desde hace casi tres meses.
En entrevista para el noticiero Nuestras Noticias, Yolanda Inés Trejo relató que el local ha pertenecido a su familia por generaciones: primero su abuelo, después su padre, quien trabajó ahí durante 60 años, y actualmente su madre, con más de 50 años como posesionaria.
Explicó que el inmueble fue rentado únicamente por cinco años, pero al concluir el contrato en 2019, los inquilinos se negaron a desalojar.
Trejo señaló que los exarrendatarios, identificados como Carlos Alberto Navarro López y Dulce Carina Faz Isla, habrían promovido acciones legales bajo el argumento de que el local estaba abandonado, lo cual calificó como falso, pues aseguró contar con documentos, fotografías y pruebas de la posesión continua desde hace décadas.
La situación escaló recientemente cuando, según la denunciante, acudieron al lugar un actuario y elementos de la Policía Municipal, quienes intentaron retirar por la fuerza a integrantes de su familia que mantenían un plantón pacífico.
Durante el altercado, afirmó que una de sus hermanas fue jaloneada y que un menor de 14 años fue empujado por policías, hechos que, dijo, quedaron registrados en video.
“El local está en juicio y nadie debería ingresar, sin embargo, han intentado hacerlo dos veces. No entendemos por qué se actuó así, sobre todo en periodo vacacional”, expresó.
La entrevistada también denunció un posible conflicto de interés, al señalar que los exinquilinos tendrían vínculos familiares con figuras relacionadas al patronato del centro histórico, lo que, aseguró, explicaría la intervención policial.
Actualmente, el local permanece cerrado por el proceso legal.
La familia cuenta con un abogado y espera que el caso se resuelva en enero próximo.
Paralelamente, exigen la escrituración de los locales del mercado, un trámite que, según Trejo, ha sido solicitado por los locatarios desde 1949 sin que hasta ahora se concrete.
Indicó que este no es el único caso similar, pues también existe un conflicto por los baños del mercado, considerados área común, lo que refuerza la urgencia de regularizar jurídicamente los espacios.
Mientras tanto, las tres hermanas se turnan para resguardar el local día y noche, respaldadas, dijo, por más de mil firmas de apoyo ciudadano y por locatarios del mercado, muchos de ellos también de tercera generación.
“Lo único que pedimos es justicia y certeza jurídica. Si hubiera escrituras, nada de esto estaría pasando”, concluyó.
