Aunque la participación de las mujeres en la economía mexicana ha crecido de manera significativa en el último siglo, aún persisten brechas importantes que limitan su desarrollo laboral, especialmente en materia de informalidad, salarios y acceso a sistemas de cuidado.
Así lo explicó Sherlyn Muñoz, investigadora del Instituto Mexicano para la Competitividad, durante una entrevista en el noticiero Nuestras Noticias con el periodista Sergio Valle, donde presentó algunos de los hallazgos del estudio Mujeres en la Economía: 100 años de datos.
De acuerdo con la especialista, el avance en la participación femenina en el mercado laboral ha sido notable si se compara con principios del siglo XX.
En 1900, apenas seis de cada 100 mujeres trabajaban en actividades económicas, mientras que en la actualidad la cifra ronda el 49%.
Sin embargo, la distancia respecto a los hombres sigue siendo considerable. Mientras cerca de cinco de cada diez mujeres participan en el mercado laboral, en el caso de los hombres la proporción alcanza aproximadamente ocho de cada diez.
Otro de los desafíos que persiste es la brecha salarial de género. Aunque esta diferencia se ha reducido con el tiempo, todavía existe.
En 1995 la distancia salarial era de 27%, mientras que actualmente ronda el 13%. En términos prácticos, esto significa que por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer recibe en promedio 87 pesos.
Para Muñoz, la desigualdad salarial continúa incluso cuando hombres y mujeres cuentan con niveles similares de preparación académica y realizan las mismas tareas, lo que evidencia fallas en la aplicación efectiva del principio de igualdad salarial reconocido en la legislación.
No obstante, uno de los focos rojos más importantes se encuentra en la informalidad laboral.
Según el análisis del IMCO, el 54% de las mujeres que trabajan en México lo hacen en condiciones informales, sin acceso a seguridad social, contratos estables o prestaciones como pensiones.
La investigadora explicó que una de las razones detrás de esta situación es la falta de un sistema de cuidados sólido que permita a más mujeres integrarse al mercado laboral formal.
En México, las mujeres dedican en promedio alrededor de 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres destinan aproximadamente 16 horas a estas tareas.
Además, la cobertura de servicios de cuidado infantil sigue siendo limitada. Solo cerca del 38% de los niños de entre cero y cinco años asisten a guarderías, estancias infantiles o centros educativos, lo que obliga a muchas madres a optar por empleos informales que les permitan mayor flexibilidad de horarios.
Muñoz advirtió que fortalecer los sistemas de cuidado podría tener un impacto directo en el crecimiento económico.
De hecho, estimaciones del IMCO indican que, si la participación económica de las mujeres en estados como Sonora alcanzara niveles similares a los de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Producto Interno Bruto estatal podría aumentar hasta 3.6%, lo que representaría alrededor de 36 mil 600 millones de pesos adicionales.
Para lograrlo, señaló, es necesario impulsar políticas públicas que amplíen la cobertura de cuidados infantiles, promuevan la corresponsabilidad en las labores domésticas y garanticen condiciones laborales más equitativas para las mujeres.
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