La desaparición del programa de Escuelas de Tiempo Completo no solo impactó el aprendizaje de miles de estudiantes, sino que también eliminó una herramienta que contribuía a reducir la incidencia delictiva entre adolescentes, de acuerdo con una investigación encabezada por el economista e investigador del CIDE, Francisco Cabrera Hernández.
Durante una entrevista en el noticiero Nuestras Noticias con Sergio Valle, el especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) explicó que el estudio analizó los efectos del programa en los niveles de criminalidad y encontró una reducción significativa en los delitos patrimoniales en las zonas donde operaban estos planteles.
“Lo que encontramos es que sí, sobre todo entre adolescentes. Al estar más tiempo en la escuela, en un ambiente protegido, se exponen menos a la calle, a influencias negativas, y lo que resulta en una caída en robo común de aproximadamente el 12%”, señaló.
La investigación evaluó el periodo comprendido entre 2007 y 2018, años en los que las escuelas ampliaban la jornada escolar de cuatro a ocho horas, además de ofrecer alimentos y actividades académicas complementarias durante las tardes.
Según el investigador, los efectos positivos se mantuvieron hasta cinco años después de la llegada del programa a los municipios analizados.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención del equipo fue la participación de adolescentes en actividades delictivas.
Cabrera Hernández indicó que el 41% de los delitos son cometidos por jóvenes de entre 12 y 17 años, una etapa en la que todavía cursan la secundaria.
Además de los beneficios en materia de seguridad, el especialista destacó que las Escuelas de Tiempo Completo ayudaban a reducir las brechas educativas entre estudiantes de distintos niveles socioeconómicos.
Según sus estudios, cinco años de permanencia en este modelo permitían que alumnos de contextos vulnerables alcanzaran niveles de aprendizaje similares a los de estudiantes con mayores ventajas económicas.
La investigación también documentó efectos en la economía familiar. De acuerdo con el especialista, el programa favorecía una mayor participación laboral de mujeres, especialmente madres y abuelas, al ofrecer un espacio seguro para el cuidado de niñas, niños y adolescentes durante una jornada más extensa.
Respecto a las razones que llevaron a la eliminación del programa, consideró que la decisión obedeció a criterios presupuestales.
“Se decía que eran muy caras”, comentó, aunque aseguró que el costo anual de una escuela de tiempo completo rondaba los 200 mil pesos, una cifra equivalente al gasto anual estimado para mantener a una persona privada de la libertad.
Para el investigador, los resultados muestran que las Escuelas de Tiempo Completo representaban una inversión con impactos simultáneos en seguridad, educación y bienestar familiar, en un contexto donde México enfrenta desafíos relacionados con la violencia, los sistemas de cuidado y la participación laboral femenina.
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