Una adolescente de 16 años y su bebé nonato murieron la noche del jueves tras ser atacados a balazos frente a una vivienda en Buckeye, Arizona, en un caso que las autoridades investigan como un feminicidio vinculado a violencia previa de su expareja.
La víctima fue identificada como Rylee Montgomery.
Según el Departamento de Policía de Buckeye, alrededor de las 8:15 p.m. Michael Sanchez, de 18 años, abrió fuego contra ella y otras dos mujeres.
Rylee recibió impactos en la espalda y fue sometida a una cesárea de emergencia, dando a luz prematuramente a un bebé de 25 semanas que no sobrevivió.
En el mismo ataque resultaron gravemente heridas una joven embarazada de 17 años y una mujer de 22 años, ambas trasladadas en estado crítico a un hospital de la zona.
Sanchez fue detenido poco después en una vivienda de Avondale, a unos 18 kilómetros de distancia. Enfrenta múltiples cargos, entre ellos dos de asesinato en primer grado.
Al momento de su arresto portaba un monitor electrónico en el tobillo por un caso previo de conducir bajo los efectos del alcohol mientras estaba en libertad condicional.
La familia de Rylee denunció un patrón de violencia que se agravó cuando ella reveló su embarazo en febrero. Amy Montgomery, madrastra de la víctima, relató en una campaña de recaudación de fondos:
“Le dijo que matara al bebé y, cuando ella se negó, comenzaron las amenazas”.
Según los familiares, Sanchez había estrangulado previamente a la joven dentro de la casa familiar y, al intentar terminar la relación en marzo, la amenazó con un arma.
También le envió fotografías sosteniendo un arma contra su cabeza acompañadas de mensajes intimidatorios.
Rylee denunció las amenazas ante las autoridades, pero no se presentaron cargos por falta de pruebas suficientes.
“Ella tenía miedo de él y tratamos de conseguir ayuda”, declaró Amy Montgomery a medios locales.
El Buckeye Police Department continúa la investigación y ha pedido la colaboración de cualquier persona que tenga información sobre el caso.
Familiares y amigos exigen respuestas sobre por qué las alertas previas no derivaron en medidas de protección más efectivas para la adolescente.
Con información de La Opinión.
