Las alertas están encendidas en la oposición, tras la detención del excomisario General de Seguridad Pública en Hermosillo, Manuel Emilio Hoyos.
Hubo que activar de inmediato los mecanismos de control de daños, sobre todo aquellos que afectan directamente al alcalde Antonio Astiazarán, su credibilidad como gobernante y su proyecto político.
El golpe es fuerte, porque justamente habían sido los bajos índices de inseguridad en la capital del Estado una de las mejores cartas de presentación.
Las negociaciones están seguramente al más alto nivel y la comunicación constante entre los titulares de ambos palacios.
No es para menos.
Un operativo de ese tamaño, con órdenes de cateo al domicilio del excomisario y la participación de autoridades estatales y federales no tiene su origen en la triste ocurrencia de sacar del primer cuadro de la ciudad a los lavacarros para que no se vieran feas las Fiestas del Pitic.
Así se quiso hacer ver al principio, hasta que fue la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos la que sale a desmentir que sea por ahí la cosa.
No olvidemos aquellas declaraciones de Hoyos en sus redes sociales cuando recién renunció, señalando que revelaría información de quienes le querían afectar y que incluso podría proceder legalmente.
Evidentemente alguien le ganó el tirón.
Pero la crisis no puede ser nada más política, si lo que sucedió ayer genera inestabilidad en la policía municipal.
Porque ahí ya estamos hablando de un daño directo a la población.
Eso sería injusto.
PAREN LA FIESTA
Pues se les echó a perder la fiesta a quienes ya destapaban botellas de vino (del barato por aquello de la justa medianía) para festejar la salida de la Cámara de Diputados de Sergio Gutiérrez Luna, el presidente de la mesa directiva que ha estado en el ojo del huracán junto a su esposa la también diputada federal Diana Karina Barreras Samaniego.
Como ya es del conocimiento público, a la legislativa pareja se le ha exhibido hasta el absurdo en redes sociales por su documentada afición a la ropa, joyas, zapatos y viajes caros… muy caros.
El tema ha dado para una gran cantidad de análisis y ha servido a los adversarios de la 4T para cuestionar la congruencia de quienes en ella militan, que por un lado enarbolan la bandera de la defensa de los más pobres y por otro se dan vida de reguetoneros.
Y no, a nosotros no nos parece que ninguno de los dos aquí mencionados vaya a solicitar licencia para retirarse del cargo.
Han quedado ya señalados públicamente, aunque no sabemos cuánto tiempo va a durar en la mente de la sociedad mexicana eso, por aquello de que las cosas se olvidan pronto… o quizá no.
Han salido de nuevo a intentar un control de daños, ella con un video en redes y él con entrevistas en los noticieros de más audiencia en el país, como el de Pepe Cárdenas en Radio Fórmula.
Tienen derecho a defenderse.
Pero se ven solos… muy solos.
TAN CORTO COMO SU APODO
Está clarísimo que a Andrés Manuel López Obrador no le fue concedida la gracia de poder heredarle a alguno de sus hijos el talento que lo convirtió en ese animal político que sigue dando de qué hablar.
Andy demostró con esa carta que publicó en sus redes sociales intentando victimizarse por su viaje a Japón, que sus entendederas son tan cortas como su apodo:
Andy.
Es como muchos exitosos empresarios que logran construir imperios y grandes fortunas, pero ven con tristeza que todo eso morirá con ellos.
Alguien tendrá que encargarse del legado de AMLO, pero no parece que vaya a ser ninguno de sus hijos.
