Un fuerte terremoto de magnitud revisada entre 7,4 y 7,5 sacudió este lunes el noreste de Japón, provocando un tsunami con olas de hasta 80 centímetros y encendiendo las alertas ante la posibilidad de nuevas réplicas de mayor intensidad.
De acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón, el epicentro se localizó frente a la costa de la prefectura de Sanriku, a una profundidad de 10 kilómetros.
El movimiento telúrico se sintió incluso en Tokio y generó una alerta inmediata de tsunami, con estimaciones iniciales de olas que podrían alcanzar hasta 3 metros.
Uno de los puntos más afectados fue el puerto de Kuji, en la prefectura de Iwate, donde se observó la llegada del oleaje tras el sismo.
Autoridades locales ordenaron evacuaciones hacia zonas elevadas como medida preventiva.
En paralelo, la compañía eléctrica Tokyo Electric Power Company informó que no se registraron anomalías en las centrales nucleares de Fukushima Daiichi, Fukushima Daini, Higashidori y Onagawa, lo que llevó tranquilidad en medio de la emergencia.
“Se emitió una alerta de tsunami inmediatamente después del sismo”, reportaron autoridades meteorológicas, mientras equipos de emergencia continuaban el monitoreo en las zonas costeras.
Horas después del evento, la JMA advirtió sobre la posibilidad de un megaterremoto en la región norte del país.
Según la agencia, existe una alta probabilidad de actividad sísmica significativa en dos fosas oceánicas del Pacífico.
La alerta abarca 182 municipios, desde la prefectura de Hokkaido hasta el este de Tokio, en Chiba, lo que mantiene en máxima vigilancia a las autoridades japonesas ante un posible escenario de mayor riesgo.
El gobierno japonés exhortó a la población a mantenerse informada y seguir las indicaciones oficiales mientras continúa el monitoreo de la actividad sísmica en la región.
