Aunque la reapertura del estrecho de Ormuz comienza a normalizar el tránsito de crudo a nivel internacional, el mercado de combustibles seguirá enfrentando oscilaciones en el corto plazo, advirtió la agencia especializada Argus.
De acuerdo con Sergio Meana, gerente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de la firma, la estabilización de precios no será inmediata tras meses de disrupciones en el suministro global.
“En el corto plazo, el mercado seguirá mostrando volatilidad, y la normalización de precios será progresiva más que inmediata, en línea con los tiempos de recuperación del mercado global”, explicó.
El estrecho de Ormuz, por donde antes circulaban entre 14 y 15 millones de barriles diarios, fue afectado durante más de tres meses por tensiones geopolíticas que redujeron hasta en 95% el flujo de crudo, generando un fuerte impacto en la oferta mundial.
El análisis de Argus detalla que el sistema energético global logró amortiguar la crisis mediante inventarios estratégicos y ajustes en la demanda, con la liberación de cerca de 1,700 millones de barriles en reservas internacionales.
En México, el episodio provocó un aumento significativo en el precio de la mezcla mexicana de exportación, que llegó a superar los 90 dólares por barril en marzo de 2026, impulsando ingresos extraordinarios para el gobierno federal y mayores exportaciones de Pemex.
Sin embargo, el encarecimiento del crudo también elevó los costos de importación de gasolinas y diésel, lo que mantiene presiones sobre el mercado interno.
En este contexto, la apertura del estrecho de Ormuz es vista como un punto de inflexión, aunque sus efectos en los precios finales aún tardarán en reflejarse de forma estable en México.
