Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron el pasado 24 de diciembre a Flor Ivet Vargas-Loya mientras realizaba compras frente a un TJ Maxx en Laveen, Arizona, a pesar de que se encontraba en libertad bajo fianza y cumplía con todas las condiciones impuestas por un tribunal migratorio.
De acuerdo con información difundida por azcentral, la detención tomó por sorpresa a su familia y a su equipo legal, ya que no existía ningún incumplimiento judicial que justificara su reaprehensión.
Su abogado confirmó que Vargas-Loya tenía programada una audiencia migratoria para marzo y que desde agosto portaba un grillete electrónico, lo que permitía a las autoridades conocer su ubicación en todo momento.
El caso generó cuestionamientos por el momento elegido para la acción, al haberse realizado en plena Nochebuena, una fecha de alta carga emocional y familiar.
Vargas-Loya es madre de dos hijos ciudadanos estadounidenses, de 17 y 19 años, quienes quedaron sin la presencia de ambos padres durante las fiestas decembrinas, ya que su padre se encuentra encarcelado.
La mujer es esposa de Blademir Angulo Audeves, propietario del restaurante El Taco Loko, quien se declaró culpable de contratar a trabajadores indocumentados.
Sin embargo, la defensa aclaró que Vargas-Loya nunca ha sido acusada de delito penal alguno y que su detención inicial ocurrió únicamente como parte del proceso migratorio vinculado al caso de su esposo.
El abogado calificó la decisión de ICE como “trágica y carente de humanidad”, al señalar que se ignoró por completo el impacto emocional en los hijos, quienes presenciaron el arresto de su madre.
Hasta el momento, no se ha informado si se modificará su estatus legal o la fecha de su audiencia migratoria.
ICE no ofreció de inmediato una explicación pública sobre las razones específicas del arresto del 24 de diciembre.
La defensa señaló que existían alternativas menos severas para continuar supervisando a Vargas-Loya sin recurrir a la detención.
