Aparece en los medios una propuesta del presidente Donald Trump acerca de elevar las hipotecas, más bien los créditos hipotecarios para vivienda a 50 años para detonar la oferta en EEUU.
Recordemos que lo tradicional ha sido entre los 15 y 30 años al igual que en México a fin de hacer accesible la vivienda y que crezca el número de compradores, luego entonces, elevar el número de años puede sonar lógico.
Suena lógico en el sentido de que disminuir la mensualidad y repartir el pago del principal más años acercaría a más gente a comprar casas.
Sin embargo, como en todo hay un anverso y un reverso una cara y una cruz.
En efecto, diría un economista famoso Keynes, en el largo plazo estaríamos todos muertos o bien caeríamos en el juego de los intereses del préstamo y resultar más caro el caldo que las albóndigas.
Para varios conocedores del tema la propuesta de Trump es una aspirina más populista y simbólica que otra cosa y con justa razón al no atacar el problema de raíz.
Es decir, es una jugada de pizarrón que no aborda de manera estructural la falta de oferta de vivienda y sus altos precios que crecen por encima de los sueldos y salarios tanto allá como aquí en México.
Una solución o al menos el camino a seguir o ahora como se dice el mapa de ruta seria continuar con la baja de interés, fomentar la oferta con menores costos e ir reduciendo tramitología como regulaciones.
En el caso nuestro, la situación es parecida empero debemos reconocer que los precios de la vivienda han crecido al doble de la inflación general promedio y en ciertas regiones del país como Baja California Sur, Jalisco o Quintana Roo el aumento ha sido mayor.
Traemos escasez de oferta con precios al alza y demanda creciente insatisfecha, vaya trilogía combinada en el caso de Hermosillo, con serios problemas en transporte público e infraestructura en agua y energías limpias.
Poca vivienda de interés social, algo de vivienda baja-media que no baja de 2 millones de pesos y el reto de volver a crecer tanto en nuestro PIB como en buenos empleos dos componentes esenciales que tienden a favorecer la demanda de vivienda.
Volver a crecer en los próximos años es el reto de los sectores económicos tanto en el sector primario como en las manufacturas a la espera de la renegociación del TMEC y el potencial sueño del Nearshoring.
Datos recientes destacan que para el cierre del 2025 se comercializarán 3800 viviendas muy abajo del potencial mercado, el cual ha sido menor al año pasado al caer las ventas en alrededor del 12%.
Insisto, el reto es ir alineando los indicadores macroeconómicos de PIB, tasas de interés, inflación, tipo de cambio con mayor productividad y generación de empleo mejor pagado que anime al desarrollador a producir vivienda suficiente y sostenible.
No obstante, lo anterior no se debe dejar de insistir en la oferta de vivienda bien planificada y cada vez más densificada compactando la ciudad y evitando que continue su extensión horizontal, sin ton ni son.
HE DIXI.
