El gobierno mexicano rechazó este lunes la decisión de Perú de romper relaciones diplomáticas tras el asilo político concedido a la exministra Betssy Chávez, acusada en Lima de rebelión por el fallido autogolpe de Pedro Castillo.
El subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco Álvarez, afirmó que México actuó “de forma pacífica, humanitaria y en estricto apego al derecho internacional”.
Recordó que la SRE notificó oficialmente a Perú la concesión del asilo y solicitó salvoconducto para Chávez, conforme a la Convención de Caracas de 1954, que otorga al Estado asilante la facultad exclusiva de calificar la naturaleza del delito.
“El artículo 11 de nuestra Constitución y la resolución 1967 de la ONU establecen que el asilo nunca será considerado un acto inamistoso”, subrayó Velasco.
La subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur Smeke, definió el asilo como “un derecho humano y símbolo de nuestra vocación humanista”, evocando la protección mexicana a refugiados españoles en 1939 y a perseguidos de dictaduras sudamericanas.
El director general para América del Sur, Pablo Monroy Conesa, aclaró que México “no interviene en asuntos internos peruanos” y lamentó las medidas “extremas y desproporcionadas” de Lima.
“No hemos declarado persona non grata a ningún diplomático peruano ni roto relaciones consulares. Mantenemos respeto y cariño al pueblo peruano”, sentenció.
La Cancillería mexicana mantiene abierta la vía diplomática para resolver la controversia sin escalar tensiones bilaterales.
