La violencia contra periodistas en México mantiene una tendencia preocupante. En lo que va de 2026, al menos seis comunicadores han sido asesinados en distintos estados del país, todos ellos en hechos relacionados con ataques armados.
Veracruz concentra al menos tres de los casos registrados. El primero ocurrió el 9 de enero, cuando Carlos Castro, director y reportero del portal Digital Código Norte, fue asesinado al interior de un restaurante bar en Poza Rica mientras se encontraba con su familia. El comunicador, de 26 años, cubría principalmente temas de seguridad pública.
El 2 de junio, la periodista Roxana Rivera fue privada de la libertad por hombres armados que irrumpieron en su domicilio en Nanchital, Veracruz. El hecho quedó registrado en video y, un mes después, autoridades confirmaron su fallecimiento tras identificar restos localizados.
Días después, el 11 de junio, fue asesinado Luis Ángel López, reportero de nota roja del periódico Vanguardia, también en Poza Rica. El comunicador contaba con medidas cautelares otorgadas por la Comisión para la Protección de Periodistas.
En Guerrero, el 4 de julio, autoridades confirmaron que el cuerpo localizado con signos de tortura correspondía a Alex Serna, ambientalista y comunicador de Zihuatanejo, quien permaneció desaparecido durante 12 días.
En Puebla, el 16 de julio, fue asesinado Josué Martínez Contreras, director del portal Noticias San Martín Texmelucan. El ataque ocurrió en la junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco, frente a su hijo de 13 años y su madre.
El caso más reciente corresponde a Francisco Alejandro Leyva Aguilar, asesinado el 22 de julio en San Pablo Etla, Oaxaca. El periodista, exdirector de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv), fue atacado a balazos por hombres armados mientras se encontraba en un puesto de comida.
Leyva Aguilar mantenía su labor periodística mediante la columna “El Zumbido del Moscardón”, donde abordaba temas políticos y de interés público.
Los asesinatos ocurridos durante 2026 vuelven a colocar sobre la mesa los riesgos que enfrentan quienes ejercen el periodismo en México, particularmente aquellos dedicados a cubrir seguridad, política y temas de alto impacto social.