Inicio » Napoleón se va

Napoleón se va

por Roberto Pogués

Ayer fui a la Ciudad de México para gestionar asuntos pendientes. Mirar el tráfico desde el ventanal del Sanborns donde tomé el desayuno me animó a coger un ejemplar de La Jornada que algún lector discípulo del credo oficial dejó en la mesa de a lado.

Me detuve en la página 14, donde el (ex) diputado Napoleón Gómez Urrutia escribió, para decirlo rápido, que la Cámara de Diputados le quedó chica, razón por la cual decidió pedir licencia y emprender la aventura de llevar la voz de las y los trabajadores de México a los escenarios internacionales.

El legislador morenista, ahora con licencia, dice que acudirá a diferentes encuentros y foros internacionales para hacer frente a los grandes problemas que sufre el mundo.

¡Abran paso! ¡Ahí viene Súper Napito a enmendar la crisis global, acabar con las amenazas que penden sobre la humanidad y hacer pedazos la losa de incertidumbre que aplasta al siglo XXI! Nada más, ni nada menos.

Los puños de acero del líder sindical, famoso por haber defendido a su gremio desde los mejores restaurantes de Canadá, harán trizas los aranceles que cada vez más populistas de diestra y de siniestra buscan imponer al resto de las naciones. Se entiende que, con el poder de su golpe mortal, impedirá que esas medidas entren en vigor.

Napillo no aclara en su escrito de La Jornada si su súperpoder alcanzará también para frenar el proyecto de presupuesto para 2026 que el gobierno morenista de la presidenta Sheinbaum presentó y que contempla aranceles para países asiáticos como China y Corea del Sur que no le simpatizan a la hora de los negocios a Donald Trump.

Los sinsentidos del texto napoleónico describen a un hombre que, si hiciera todo lo que anuncia, haría que el Premio Nobel de la Paz le quedaría chico también. Los logros de Alfonso García Robles, Desmond Tutu o Lech Walesa serían tonterías a su lado.

Una vez que desembarque de su curul en San Lázaro, Súper Napito también hará frente al proteccionismo que pregonan cada vez más autócratas en el mundo. Nada de poner trabas a la importación de productos en sectores como la industria eléctrica, el maíz o el calzado.

No importa que esas trabas sean creaciones de Morena, partido que lo cobijó desde su regreso a México en 2018. Al fin ya se sabe que el sentido de la congruencia de don Napo nunca ha sido impedimento para que el líder minero emprenda periplos a tierras lejanas y haga una merecida pausa en sus extenuantes jornadas en la lucha obrera.

El diputado licenciado apunta que también puso ya la mira en los paros técnicos, a los que pondrá fin a nivel global.

Él mismo ha promovido paros, saqueos y huelgas en industrias como la minera y la metalúrgica, pero eso se vale cuando es a su favor, para distraer la atención de sus derrotas en litigios o sirve ganarse unos centavos más antes de la firma de un contrato colectivo.

Afortunadamente, para tranquilidad de sus bases, Gómez Urrutia promete en su emotivo texto que “no dejaré de lado la vida sindical en nuestro país”.

Se sabe que Napillo escribió ya un par de amenos libros en los que obviamente él es la víctima de dolorosas injusticias, pero ahora advierte que está por concluir un nuevo volumen, al parecer también de ficción, con el que aportará riqueza al debate nacional e internacional y propiciará el avance hacia un planeta más justo y equitativo. También reporta que ha presentado sendas iniciativas emanadas de sus convicciones políticas más profundas.

No queda duda: al gran titán del sindicalismo mexicano no le distraen cosas como legislar o trabajar seriamente en favor de los interese de sus agremiados. Los horizontes que va a conquistar ahora están en el infinito y más allá.

Los mineros, obreros y votantes mexicanos no fueron consultados sobre esta nueva gesta napoleónica, pero se entiende que todos ellos podrán esperar.  Es cosa de tiempo que el líder volverá con las alforjas llenas y nuevas historias que contar.

Noté que los coches comenzaban a moverse, pedí la cuenta, cerré el periódico y lo dejé ahí mismo para el sano deleite de algún siguiente comensal. La Ciudad de México es un extraño lugar.

—o-0-o—

Deja un comentario