Las labores para localizar a tres trabajadores atrapados en la mina Santa Fe, en Sinaloa, entraron en una fase crítica donde la prioridad es garantizar condiciones seguras antes de avanzar hacia la zona de búsqueda.
Más de 350 elementos mantienen un operativo ininterrumpido desde el pasado 25 de marzo, combinando trabajos técnicos y estrategias de contención en un entorno considerado de alto riesgo.
Durante las últimas horas, uno de los avances más relevantes fue la activación de una bomba de alta capacidad en la llamada “zona cero”, lo que permitió reducir de forma significativa el nivel de agua acumulada.
De acuerdo con reportes del Puesto de Comando Unificado, la operación del equipo logró disminuir el tirante en dos metros, equivalente a la extracción de más de 12 mil litros, un paso clave para facilitar el acceso de las brigadas.
En paralelo, continúan los trabajos de perforación, que ya alcanzan decenas de metros de profundidad, mientras se evalúa la remoción de material en puntos estratégicos sin comprometer la estabilidad del sitio. Cada intervención es analizada con precisión para evitar nuevos colapsos.
El despliegue involucra a personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Coordinación Nacional de Protección Civil y la Comisión Federal de Electricidad, además de brigadistas especializados y autoridades estatales, quienes trabajan de forma coordinada en turnos continuos.
Mientras tanto, familiares de los mineros reciben actualizaciones constantes sobre el progreso del operativo, en medio de la incertidumbre que rodea el caso.
Las autoridades han reiterado que las labores no se detendrán hasta lograr la localización de los trabajadores, en un operativo donde cada hora resulta determinante.
