La revisión del T-MEC programada para 2026 abre una ventana de oportunidad donde la minería mexicana se niega a quedar al margen.
Mientras Estados Unidos y Canadá intensifican el diálogo sobre cadenas de suministro críticas —desde semiconductores hasta minerales estratégicos—, el sector minero mexicano percibe una oportunidad para consolidarse como pieza clave del bloque norteamericano y evitar ser relegado a un mero asunto de política interna.
En ese escenario, la Cámara Minera de México (Camimex) y el Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México han iniciado conversaciones formales con la Secretaría de Economía para impulsar un panel que coloque a la minería dentro de la agenda trilateral. Incluso plantean la posibilidad de avanzar hacia un capítulo específico sobre el sector, algo inédito en la estructura del acuerdo comercial.
El argumento central es que la integración de Norteamérica exige una visión común sobre exploración, permisos, seguridad jurídica y atracción de capital. Hoy, esos temas se discuten de forma fragmentada entre agencias regulatorias con prioridades distintas, lo que limita la construcción de una estrategia regional para asegurar el abasto de minerales clave para la transición energética.
La presión por diversificar suministros y reducir la dependencia de China agrega urgencia. El bloque norteamericano compite por litio, cobre, plata, grafito y otros insumos que ya son parte del tablero geopolítico global. Para México, que ha visto caer la inversión en exploración, incluir estos temas en el T-MEC es una ruta para preservar competitividad.
Pedro Rivero, presidente de la Camimex, explicó que la industria ha participado en los procesos de consulta abiertos por el gobierno mexicano para identificar prioridades rumbo a la revisión del acuerdo. También han buscado construir una narrativa común con sus pares de Estados Unidos y Canadá para alinear objetivos y fortalecer su interlocución.
“Se trata de ver en qué somos competentes, en qué tenemos fuerzas como bloque y en qué pudiéramos nosotros sugerirle a nuestros gobiernos, cada uno por su lado, y de lo que nosotros creemos que nos pudiera hacer fuerte como sector. Entonces por supuesto que participando a través de esos canales formales, tratando de impulsar que la minería sea considerada como lo que debe de ser, que es una actividad relevante para la independencia y que es una actividad básica”, aseguró.
Rivero sostiene que un enfoque regional permitiría acelerar la adopción de estándares comunes, reducir duplicidades regulatorias y facilitar proyectos transfronterizos en un entorno donde la demanda de minerales estratégicos crece año con año.
Karen Flores, directora general de la Camimex, coincidió en que uno de los puntos críticos es impulsar la producción responsable como política de bloque. Señaló que los tres países deben apuntar hacia una fortaleza minera norteamericana que dependa menos de proveedores externos.
La integración de la minería en el T-MEC consolidaría al sector minero mexicano como un pilar estratégico para la competitividad y las cadenas de valor de Norteamérica, especialmente de cara a la revisión del acuerdo en 2026.
Se busca posicionar a México como proveedor de minerales clave para la transición energética y la tecnología, aprovechando los minerales que posee, incluyendo los críticos para la electromovilidad y la fabricación avanzada. Esta integración se basa en la complementariedad de las cadenas de suministro entre los tres países y busca fortalecer al sector frente a la competencia global.
Componentes clave de la integración
Cadenas de valor: La minería es un eslabón fundamental en las industrias automotriz, de construcción, eléctrica, petroquímica y energética, ya que provee materiales esenciales para su funcionamiento.
Minerales críticos: México es un productor importante de minerales críticos, indispensables para las tecnologías del futuro como la inteligencia artificial, la electromovilidad y las energías limpias, lo que refuerza su posición estratégica dentro del T-MEC.
Oportunidad de revisión del T-MEC: La revisión del tratado en 2026 se presenta como una oportunidad para que el sector minero mexicano consolide su papel y fortalezca su competitividad a nivel trilateral.
Competitividad y resiliencia: La integración busca crear una Norteamérica más competitiva y resiliente al fortalecer el acceso a recursos minerales dentro del propio bloque, reduciendo la dependencia de otros países.
Inversión y empleo: La minería contribuye significativamente al PIB y la generación de empleo directo e indirecto, además de impulsar el desarrollo económico y social en las comunidades donde opera.
Tecnología y sostenibilidad: La integración también incluye la adopción de tecnología para mejorar la seguridad, la eficiencia y la protección ambiental en las operaciones mineras.
