Tras seis días de búsqueda ininterrumpida en un predio ubicado sobre la carretera 100, a la altura del kilómetro 99 rumbo a Bahía de Kino, el colectivo Madres Buscadoras de Sonora localizó indicios humanos que ya son analizados por las autoridades estatales.
El sitio, señalado mediante una denuncia anónima, podría estar relacionado con la desaparición de Marco Antonio, hijo de la activista Ceci Flores, ocurrida el 4 de mayo de 2019.
La líder del colectivo dio a conocer los avances a través de una transmisión en vivo en redes sociales, donde explicó que los restos encontrados fueron entregados a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora para su estudio genético, procedimiento que permitirá confirmar su identidad.
Con cautela, Flores evitó adelantar conclusiones. Señaló que, aunque mantiene la esperanza de encontrar a su hijo, esperará los resultados oficiales del ADN.
Aun así, aseguró que las labores de rastreo continuarán en la zona para descartar la presencia de más restos humanos.
Las jornadas de búsqueda, explicó, implicaron extensos recorridos a pie y excavaciones manuales con herramientas básicas como picos, palas y varillas, bajo condiciones físicas exigentes.
Pese al desgaste, destacó que la motivación principal sigue siendo el amor por sus hijos y por todas las personas desaparecidas.
Durante su mensaje, la activista reconoció el acompañamiento y resguardo brindado por la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Sonora, la Policía Estatal, la AMIC y la Guardia Nacional, así como el respaldo institucional de la Vicefiscalía y la Fiscalía estatal para realizar las labores de campo.
Ceci Flores reiteró que la lucha de las madres buscadoras no tiene como objetivo la persecución de responsables, sino la localización de sus seres queridos. Subrayó que conocer el paradero de un hijo, aun en las circunstancias más dolorosas, representa una forma de cerrar la incertidumbre que enfrentan miles de familias.
Asimismo, convocó a personas con familiares desaparecidos a integrarse a las brigadas de búsqueda y pidió a la ciudadanía aportar información de manera anónima sobre posibles fosas clandestinas o personas desaparecidas, a través del número 662 341 5616.
Finalmente, reconoció que las amenazas han sido una constante desde que inició su activismo, pero dejó claro que no serán un obstáculo.
Afirmó que continuará buscando mientras tenga fuerzas, convencida de que la perseverancia es la única vía para enfrentar la crisis de desapariciones en Sonora.
