Sonora cerró 2025 como la entidad con la mayor tasa de personas privadas de la libertad en el país, de acuerdo con los Censos Nacionales de Sistemas Penitenciarios Federal y Estatales (CNSIPEF-E) 2026 del INEGI. Con 502.9 personas recluidas por cada 100 mil habitantes, el estado supera en 2.7 veces el promedio nacional, que se ubicó en 186.3.
Las cifras muestran que el fenómeno es aún más marcado entre la población masculina. Mientras la tasa nacional fue de 356.9 hombres privados de la libertad por cada 100 mil habitantes, en Sonora alcanzó 929.0, la más alta del país.
El informe también coloca a Sonora como la tercera entidad con más ingresos al sistema penitenciario durante 2025, con 15 mil 617 personas. Además, casi tres de cada diez internos (29.9%) ya contaban con antecedentes penales, una proporción superior al promedio nacional de 21.3%, lo que apunta a un importante desafío en materia de reincidencia y reinserción social.
Otro de los focos de alerta es la capacidad de los centros penitenciarios estatales. Aunque el estado dispone de 8 mil 433 espacios, la población recluida ascendió a 15 mil 796 personas, lo que representa una ocupación cercana a 187 internos por cada 100 lugares disponibles, muy por encima del promedio nacional de 119.2.
A este panorama se suma que cuatro de cada diez personas recluidas en los centros estatales del país permanecen sin sentencia, una situación que mantiene bajo presión al sistema de justicia y al uso de la prisión preventiva.
Los datos también evidencian el impacto social del encarcelamiento. La mayoría de los hombres privados de la libertad cuenta únicamente con educación básica o no tiene estudios, mientras que casi la mitad de la población penitenciaria tiene hijas o hijos, lo que significa que más de 180 mil niñas, niños y jóvenes en México tienen a uno de sus padres en prisión.
El panorama refleja que el reto para Sonora va más allá del combate al delito. Las cifras apuntan a la necesidad de fortalecer la prevención, agilizar los procesos judiciales y mejorar las condiciones de reinserción social en un sistema que opera muy por encima de su capacidad.
Con información de Juan C. Reyes Valdez.
