Todos pierden

148
Foto: Latinus

Los videos que exhiben a Pío López Obrador recibiendo dinero para “la causa” de su hermano no exoneran a los expresidentes ni a otros exfuncionarios que hayan sido incluidos en las denuncias de Emilio Lozoya… En caso de que estas llegasen a comprobarse.

Pero tampoco exoneran ni al Presidente ni a su hermano ni a David León.

Si los videos donde aparece el excolaborador del actual gobernador panista de Querétaro no demuestran por sí mismos la comisión de un delito, sí son un durísimo golpe político para los adversarios del Presidente de la República.

Ahora bien, el vídeo de Pío y David León pudiera tener la misma interpretación, en el sentido de que por sí mismo no compruebe la comisión de un delito, salvo por lo que a partir de su difusión hayan declarado los involucrados y hasta el propio Presidente, que en la mañanera de ayer dijo que eran “aportaciones”.

En tal caso, dichas aportaciones deberán estar registradas ante las autoridades electorales, reportando un origen lícito y cumpliendo con la normatividad electoral vigente, entre otras cosas que no rebase las cantidades ni violente las fechas y los orígenes permitidos para las aportaciones.

Es probable que no pase nada con ninguno de los dos videos.

Porque lo que tenía que pasar, ha sucedido ya.

Porque así como el primero difundido, el segundo dado a conocer por el periodista Carlos Loret ha cumplido ya con una función importante, visto desde la óptica de la oposición, aunque no puedo asegurar que el periodista haya tenido ese mismo propósito.

Exhibir al hermano del Presidente recibiendo dinero en efectivo cuando se estaban preparando para la campaña presidencial es un durísimo golpe para la credibilidad de un gobierno que soporta sus niveles de popularidad en el combate a la corrupción.

La lucha es política, los golpes son políticos y tendremos que enmarcarlos por el proceso electoral que ya tenemos encima.

Pero además ante la rudeza de la narrativa presidencial, la oposición toma el momento y aprovecha para mermar la credibilidad del Presidente, la de su partido y en consecuencia sus eventuales posibilidades de ganar las elección es del 2021.

Le emparejaron los cartones a la 4T con ese video.

Todavía tenemos que ver si el Instituto Nacional Electoral salta a la escena porque si fueron aportaciones para el partido creado por AMLO, tendría que haber registro de ellas… y si no, pues peor.

Un día las redes se vuelcan contra la 4T, al día siguiente a favor.

Eso me gusta, que en esa jungla no haya los controles que algunos quisieran imponer.

Al final eso importa poco porque estamos ante una clase política mexicana hundida en el descrédito, incapaz de lograr acuerdos mínimos.

Ha salido de la narrativa oficial y hasta de los adversarios el tema de la pandemia, la crisis económica y la inseguridad.

Jalar al Presidente para abajo, querer ponerlo en evidencia, decir que es igual de corrupto que aquellos a los que acusa, puede satisfacer a un reducido círculo de mexicanos.

La masa pensará distinto, una parte seguramente se volcara a defenderlo, otros más se van a decepcionar.

¿Y para qué queremos a una sociedad decepcionada, enojada, frustrada y con las esperanzas abolladas?

Aquí no hay ganadores, todos pierden.

El golpe está dado y es fuerte… pero no hemos visto todo aún.

Hay problemas que resolver en este País, muchos y de toda índole. A ver cuándo.