La eliminación de Estados Unidos en el Mundial dejó mucho más que un resultado deportivo. La polémica por la intervención del presidente Donald Trump en el caso del delantero Folarin Balogun terminó generando un fuerte rechazo internacional y convirtió al mandatario en protagonista involuntario de las burlas tras la caída ante Bélgica.
La controversia se había instalado antes del partido, cuando trascendió que Trump mantuvo una conversación con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en medio del proceso que derivó en el levantamiento de la sanción sobre Balogun.
Aunque Infantino negó haber influido en la decisión y el comité disciplinario aseguró que actuó con independencia, las explicaciones no alcanzaron para frenar las críticas.
Tras el triunfo belga por 4-1, la primera reacción llegó desde la propia Federación Belga de Fútbol, que publicó un mensaje cargado de ironía: “A ver quién supera esto”.
Dentro del campo también hubo un gesto que rápidamente recorrió las redes sociales. Romelu Lukaku, autor de uno de los goles, celebró con un baile que miles de usuarios interpretaron como una parodia del característico movimiento popularizado por Trump. Al ritmo de “YMCA” de Village People, varios compañeros se sumaron a la celebración y el video se viralizó bajo el nombre de “Donald Dance”, acumulando millones de reproducciones.
Las bromas no llegaron únicamente desde Europa. En redes sociales también aparecieron comentarios de aficionados estadounidenses que reaccionaron con sarcasmo a la eliminación. Uno de los mensajes más compartidos resumió el clima con una frase contundente: “Nos ganaron en nuestro séptimo deporte favorito”.
Mientras tanto, la polémica continúa fuera de la cancha. Cerca de cincuenta eurodiputados impulsan una investigación para esclarecer los vínculos entre Infantino y Trump, al considerar que el episodio pudo afectar la credibilidad de la FIFA.
Con la eliminación consumada, el foco dejó de estar únicamente en el rendimiento del equipo dirigido por Mauricio Pochettino. Para muchos, el escándalo institucional terminó eclipsando la participación estadounidense y convirtió una derrota deportiva en un episodio de repercusión política y mediática internacional.
