Entre el calor extremo del desierto de Arizona y la frontera con México, cientos de migrantes han perdido la vida mientras intentaban llegar a Estados Unidos. Muchos de ellos permanecen sin identificar y sus familias siguen esperando respuestas.
De acuerdo con registros de la Oficina del Médico Forense del condado de Pima, entre 2000 y 2025 fueron recuperados los cuerpos de 2 mil 14 personas mexicanas que murieron durante su intento de cruzar la frontera. También se contabilizaron víctimas de Guatemala, Honduras, El Salvador y otros países latinoamericanos.
Gregory Hess, médico encargado de la oficina forense, explica que las temperaturas extremas, la deshidratación, las caídas, accidentes y otros factores convierten al desierto en un escenario especialmente peligroso. Las principales víctimas son hombres de entre 20 y 29 años, seguidos por personas de 30 a 39.
La identificación puede depender de una fotografía familiar, una credencial, una característica física o incluso la dentadura. Sin embargo, cuando solo se recuperan restos óseos, el proceso se vuelve mucho más complejo.
“Es difícil recuperar todo el esqueleto”, reconoce Hess.
Los investigadores recurren al ADN y al intercambio de información con autoridades mexicanas y consulados para intentar devolverles un nombre. En algunos casos, los teléfonos celulares encontrados entre las pertenencias representan una oportunidad para localizar contactos; si el aparato se perdió o fue robado, esa posibilidad desaparece.
Entre las pertenencias recuperadas aparecen fotografías, objetos religiosos, identificaciones y ropa. La similitud entre los artículos que llevan los migrantes también dificulta las búsquedas.
“La similitud de estas pertenencias dificulta la búsqueda de personas desaparecidas basándose en la ropa y el calzado”, advierten los registros forenses.
Para quienes nunca son identificados, el destino final son las propias instalaciones forenses, donde permanecen cenizas o restos óseos. Detrás de cada uno existe una familia que, en muchos casos, todavía espera saber qué ocurrió con su ser querido.