Por Cleto del Toro
Isaac del Toro, un nombre desconocido para muchos hasta hace apenas dos semanas, ya representa una victoria colectiva para el deporte en México.
Con el segundo lugar, posición con la que hizo historia en el ciclismo de este país, además de consagrarse en su debut como el mejor ciclista de menos de 25 años en el evento, su actuación abre una ventana que nos obliga a mirar hacia el terreno fértil del deporte mexicano, hacia esos semilleros que, con trabajo constante y silencioso, están formando a los próximos grandes nombres del país.
No es la primera vez que el deporte en México se ve impulsado por la irrupción de un talento inesperado.
En los años 80, Fernando Valenzuela convirtió al beisbol en un fenómeno nacional.
Su irrupción en los Dodgers de Los Ángeles no solo multiplicó los peloteros mexicanos en Grandes Ligas; también provocó un boom de pequeñas ligas municipales en nuestro país.
Con trabajo organizado, esas ligas terminaron agrupadas en asociaciones que hoy siguen enviando a niñas y niños a torneos nacionales e internacionales, y ya forjados en esos eventos, algunos de ellos obtienen un merecido lugar en Grandes Ligas.
Un intento similar, aunque más reciente, es el que ha emprendido el gobierno federal con el boxeo. En el último año, ha promovido eventos masivos con figuras como Julio César Chávez y Saúl “Canelo” Álvarez, en un esfuerzo por reactivar desde la base uno de los deportes con mayor arraigo popular.
La estrategia está en marcha, aunque todavía falta saber si el impulso se traducirá en una estructura sólida que forme nuevos campeones.
En el caso de Isaac del Toro, su historia difícilmente se entendería sin el proceso de formación que lo acompañó desde sus primeros años como ciclista juvenil.
Su talento es indiscutible, pero encontró un espacio propicio para desarrollarse en un entorno donde la preparación rigurosa, el acompañamiento técnico y la visión de futuro fueron determinantes.
Uno de esos espacios fue el equipo AR Monex, donde Isaac ingresó siendo adolescente y permaneció varios años en etapas clave de su desarrollo.
“El logro es de él, porque tampoco se vale colgarse aquí medallas ajenas”, señaló Alejandro Canasi, uno de los impulsores del proyecto, en entrevista para El Pulso de la República, con Alejandro Cacho, en Radio Fórmula.
Pero también destacó que Isaac es parte de un proceso más amplio: “Hoy en día tenemos un grupo de más de 30 ciclistas jóvenes, mujeres y hombres, formándose con nosotros. Isaac es uno entre varios, aunque por supuesto su nivel lo ha llevado a donde está”.
El equipo AR Monex ha apostado por construir una base sólida para el ciclismo mexicano, con atletas que viven y compiten en Europa semana a semana, en ligas donde se juega el ciclismo de alto nivel.
Isaac es, sin duda, el rostro más visible de ese esfuerzo colectivo.
El impulso al ciclismo también ha llegado desde otras regiones del país. Existen proyectos como La Tribu, en Durango; Cometa Kids, en Tlaxcala; y Champions Club, en Escobedo, Nuevo León.
Todas estas iniciativas comparten una misión: acercar el ciclismo a las infancias y juventudes mexicanas, construir procesos formativos y transformar el uso cotidiano de la bicicleta en una vía de desarrollo personal y deportivo.
Entre estas acciones está la de la iniciativa privada con las Escuelas de Ciclismo de Grupo México, presentes en cuatro comunidades mineras Nacozari, Esqueda y Cananea, en Sonora, así como en Santa Bárbara, Chihuahua.
Su cercanía con el modelo de formación en donde surgió este “nuevo Héroe nacional” Isaac del Toro.
Grupo México inició esta alianza hace un año junto AR Monex, destacando que es de los aliados que le apostó abrir semilleros que combinen disciplina, acompañamiento familiar y oportunidades para competir a los más de 300 alumnos de 8 a 16 años que actualmente benefician con este programa deportivo.
A lo largo del último año, estas escuelas han permitido que un número creciente de niñas y niños se inicien en el ciclismo competitivo, construyendo una base sólida para que el deporte se viva como una posibilidad real de crecimiento personal y profesional.
Isaac del Toro se ha convertido en una referencia para ellos: durante la semana del cierre del Giro, le hicieron llegar un mensaje reconociendo su esfuerzo y diciéndole que quieren seguir su ejemplo. Allí, justo en esos gestos, es donde empieza el futuro.
El fenómeno va más allá del deporte de élite. Según datos recientes, uno de cada tres mexicanos utiliza la bicicleta.
Lo que durante décadas fue estigmatizado como “símbolo de atraso” en muchas comunidades, hoy puede transformarse en una poderosa herramienta de identidad y proyección.
Isaac del Toro ha logrado que millones vuelvan los ojos al ciclismo, ha dado visibilidad a un deporte que suele ser invisible fuera del Tour de Francia, y ha encendido una conversación nacional que se mide no solo en números —30 mil personas en YouTube, 15 mil más en Facebook, miles siguiendo las transmisiones en televisión—, sino en inspiración.
Hoy el reto es no dejar pasar esta oportunidad. Porque si entendemos lo que significa este momento, lo que representa para tantas y tantos niños que pedalean soñando, quizás en unos años Isaac no sea el único. Sea simplemente el primero. El que abrió las puertas de par en par, como lo hizo Fernando Valenzuela en su tiempo, marcando un antes y un después, no por hacerlo solo, sino por demostrar que sí se puede cuando hay talento, estructura y visión.
El autor de esta colaboración especial ha decidido firmar su texto con el seudónimo de “Cleto del Toro”.