La muerte de cuatro funcionarios (dos mexicanos y dos estadounidenses) en un accidente automovilístico en Chihuahua ha abierto un nuevo frente de cuestionamientos sobre la cooperación bilateral en materia de seguridad, luego de que un medio internacional señalara que las víctimas extranjeras eran presuntos agentes de la CIA.
El percance ocurrió el pasado 19 de abril, cuando el vehículo en el que viajaban cayó por un barranco y explotó, tras participar en un operativo para desmantelar laboratorios clandestinos de drogas en el municipio de Morelos, al sur del estado.
De acuerdo con información publicada por The Washington Post, los dos estadounidenses fallecidos pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia y regresaban de acciones vinculadas al combate al narcotráfico, en coordinación con autoridades mexicanas.
Ante estos señalamientos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que su gobierno no tenía conocimiento de la operación y advirtió que se revisará si se incurrió en alguna violación a la Ley de Seguridad Nacional.
El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, precisó que en el operativo participaron exclusivamente agentes mexicanos, mientras que los estadounidenses realizaban actividades de entrenamiento en la entidad.
“Ella tiene razón, jamás se informó que hubiera participación de agentes norteamericanos en el operativo, porque no había agentes norteamericanos en el operativo que condujo al aseguramiento del ‘narcolaboratorio’, quizá de los más grandes que se haya localizado. En ese operativo únicamente participaron agentes de la Agencia Estatal de Investigación y de Sedena”, puntualizó.
Según las autoridades estatales, tras concluir la intervención, en la que se aseguraron seis laboratorios clandestinos en una superficie aproximada de 100 hectáreas, los funcionarios se reunieron y posteriormente emprendieron el regreso, momento en el que ocurrió el accidente.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lamentó el fallecimiento de los involucrados y destacó los riesgos de estas operaciones conjuntas.
“Esta tragedia es un solemne recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios mexicanos y estadounidenses dedicados a proteger a nuestras comunidades, y refuerza nuestra determinación de continuar su misión y promover nuestro compromiso compartido con la seguridad y la justicia, para proteger a nuestra gente”, expresó.
El caso ha generado inquietud por la posible participación de agencias extranjeras en territorio mexicano sin conocimiento federal, mientras continúan las investigaciones para esclarecer tanto el accidente como el alcance real de la colaboración entre ambos países.
