Médica llama a que se prohíba fumar en lugares al aire libre

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Foto elperiodico.com

Elisabete Weiderpass, médica directora de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, asegura que debería estar prohibido fumar en los lugares al aire libre donde hay personas.

Reveló que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres sufrirán cáncer a lo largo de su vida a consecuencia de la “moralmente sucia” industria del trabajo.

La agencia que dirige forma parte de la Organización Mundial de la Salud, con sede en Lyon, Francia; donde se ha estudiado que si el Covid-19 ha matado a 4.6 millones de personas, el tabaco mata a ocho millones cada año sin que suenen alarmas que adviertan sobre este daño a la salud.

La profesional de la salud llama a los gobiernos a ser valientes y prohibir que se fume en todos los espacios públicos que son concurridos, incluyendo los que están al aire libre.

Agregó que la industria del tabaco sabe que mata gente pero no le importa; consumir tabaco no sirve para nada, señala, solo para que unos ganen dinero.

Weiderpass señala que esta industria es el enemigo número uno de la salud mundial, sabe que mata, que vende la muerte y la gente que paga sus productos muere.

Destacó que durante la pandemia lo cierto es que la mayoría de las hospitalizaciones y muertes por Covid-19 son de personas que fuman.

Foto: Twitter @IARC_DIR

No obstante, señaló que defiende el aumento de precio del tabaco porque así la gente lo consume menos y es una buena estrategia hacer que este hábito sea difícil, una contribución más sería que se prohibiera usarlo en espacios públicos para que, por ejemplo, los bebés no respiren una sustancia cancerígena.

Advirtió que el derecho del no fumador es no tener sustancias nocivas cerca, nique las personas tiren las colillas en todas partes porque contaminan el medio ambiente.

Quienes necesiten fumarlo que lo hagan en sus casas o en su jardín, “no es mi problema dónde van a fumar”, señala, pero que no lo hagan en sitios públicos donde hay gente.

La médica señaló que hace veinte años se decía que si a la gente se le prohibía fumar en los restaurantes, dejarían de ir, y siguen muy bien, sin que se fume al interior.

Es solo un cambio de mentalidad, señala. Además, sostiene que no se trata de quitarles derechos a los fumadores sino de darle un derecho a la población en general, de no absorber sustancias que pueden producir cáncer.

Por último señaló que no hay que culpabilizar al fumador de 20 cigarrillos diarios, pero tampoco es culpa de las personas desarrollar cáncer.

Son los más pobres, aseguró, los que fuman, la gente con menos educación, sin discernimiento suficiente para entender que el tabaco los va matar. Lo mismo sucede con las bebidas azucaradas, destacó, que las compra la gente más pobre, quienes no saben que eso no se debe comprar porque son determinantes de la salud.