El cierre de 2025 trajo una ligera mejoría en los indicadores laborales del país: 32.3% de la población se ubicó en situación de pobreza laboral durante el cuarto trimestre, equivalente a alrededor de 42.3 millones de personas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La cifra representa una disminución de dos puntos porcentuales frente al 34.3% reportado en el tercer trimestre del mismo año.
Esto significa que, aunque millones de trabajadores siguen sin generar ingresos suficientes para adquirir la canasta alimentaria para todos los integrantes de su hogar, el indicador mostró un avance hacia el cierre del año.
Brecha entre campo y ciudad
La reducción fue generalizada tanto en zonas urbanas como rurales. En el ámbito rural, la pobreza laboral retrocedió 1.8 puntos porcentuales, mientras que en el urbano la baja fue de 2.1 puntos, reflejando una recuperación ligeramente mayor en las ciudades.
En paralelo, el ingreso laboral per cápita registró un incremento trimestral de 3.7%, al pasar de 3,344.22 a 3,468.71 pesos mensuales en promedio, lo que contribuyó al ajuste en el indicador.
Los estados con mayores rezagos
A pesar de la mejoría nacional, persisten fuertes contrastes regionales. Las entidades con mayor proporción de población en pobreza laboral fueron Chiapas (59.8%), Oaxaca (56.6%) y Guerrero (51.3%), donde más de la mitad de sus habitantes no logra cubrir el costo de la canasta alimentaria con su ingreso laboral.
En el extremo opuesto se ubicaron Baja California Sur (14.2%), Colima (17.3%) y Baja California (18.2%), con los niveles más bajos del país.
Dónde subió y dónde bajó el ingreso
En 21 de las 32 entidades federativas se reportó un incremento trimestral en el ingreso laboral. Los aumentos más pronunciados se observaron en el Estado de México (16.5%), Querétaro (10.4%), Morelos (7.1%) y San Luis Potosí (7.1%).
En contraste, se registraron retrocesos en Jalisco (-2.8%), Quintana Roo (-1.9%) y Yucatán (-1.9%).
Aunque el indicador nacional muestra una tendencia favorable, los datos evidencian que la recuperación del ingreso aún no es suficiente para garantizar que millones de hogares puedan cubrir lo más básico: la alimentación diaria.
