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Seguridad, presión y política: la nueva fase del pulso México–Estados Unidos 

por Staff Sergio Valle

La reciente entrega de 37 presuntos criminales a Estados Unidos no sería un hecho aislado, sino parte de una negociación más amplia entre los gobiernos de México y Donald Trump, advirtió el analista en seguridad pública David Saucedo.  

En entrevista con Nuestras Noticias, el especialista sostuvo que el gesto habría servido para frenar una posible incursión de tropas estadounidenses en territorio mexicano. 

Saucedo interpretó la llamada de 15 minutos entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Trump como un punto de inflexión.  

Según su lectura, Washington habría presionado para permitir operativos directos contra cárteles en México, mientras que el gobierno mexicano optó por una vía alternativa, que es acelerar extradiciones y ofrecer nuevas concesiones en materia de seguridad, comercio y migración. 

El analista alertó que este escenario podría escalar. A su juicio, aún habría más extradiciones pendientes y otros compromisos no públicos para “apaciguar” al mandatario estadounidense, quien, dijo, ha utilizado la amenaza del uso de la fuerza como herramienta de negociación. 

Saucedo también advirtió sobre los riesgos de una intervención directa de Estados Unidos. Una reacción violenta de los cárteles, actos de narcoterrorismo, uso de escudos humanos y un impacto severo en la estabilidad interna, además de un posible repunte del nacionalismo y un costo político para Sheinbaum. 

Uno de los elementos que, según el analista, marca una diferencia con episodios pasados es la presión directa de Washington sobre la política interna mexicana.  

El retiro de visas a alcaldes, gobernadores y legisladores sería, afirmó, una señal clara de que Estados Unidos busca frenar la infiltración del crimen organizado en los tres niveles de gobierno. 

De acuerdo con Saucedo, el siguiente paso podría ser inédito. La exigencia de detenciones de gobernadores en funciones, altos mandos militares e incluso integrantes del gabinete, como condición para mantener la cooperación bilateral y evitar medidas más agresivas. 

Todo esto ocurre en un contexto especialmente delicado; la revisión del T-MEC, la presión comercial de Estados Unidos, eventos internacionales de alto perfil y un año que, anticipó el analista, será “convulso y complejo” para México, atrapado entre las exigencias externas, las tensiones internas y el poder de los cárteles. 

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