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El descubrimiento de Américo

por Marcos Pérez Esquer

Todo el asunto de la tan cuestionada elección de Américo Villarreal como nuevo gobernador de Tamaulipas no hizo sino descubrir la clase de personaje que es.

El descubrimiento de Américo se desdobla en dos niveles: por un lado, se devela como un sujeto obscuro, muy probablemente vinculado o al menos beneficiado por el crimen organizado y, por otro lado, como un hombre bastante limitado.

En cuanto a lo primero, si bien apenas antier el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió validar el proceso electoral en el que resultó electo como Gobernador, es un hecho que lo hizo, no porque no se hubiese acreditado la intervención del crimen organizado a su favor, sino porque consideró que el beneficio obtenido no había sido determinante para la victoria; es decir, que la incidencia de la delincuencia organizada exigiendo abiertamente a poblaciones enteras el voto a favor de Américo, y financiando la campaña, no definió por sí misma el resultado final, por lo que no se actualiza la causal de nulidad de la elección a que alude la ley.

Me explico: no obstante la insistencia de los partidos de oposición de incluir en la ley a la intervención del crimen organizado en las elecciones como una causal de nulidad de las mismas, hasta hoy, la legislación no la contempla como tal; en ese sentido, lo que se podría aducir, es que esa participación implicó la incursión de recursos de procedencia ilícita, lo que sí es causal de nulidad.

Sin embargo, para actualizar la causal, la Constitución señala que debe tratarse de violaciones graves, dolosas y determinantes, y que “Se presumirá que las violaciones son determinantes cuando la diferencia entre la votación obtenida entre el primero y el segundo lugar sea menor al cinco por ciento”, y resulta que en este caso la diferencia fue de 6%, ya que Américo obtuvo el 50% de los votos, y Verástegui el 44%.

Por lo tanto, lo que tenemos al final del día -como los propios magistrados veladamente lo reconocieron-, es que sí hay una intromisión del Cártel del Noroeste y otros grupos delincuenciales que benefició a Villarreal, pero que no se identifica el nexo entre esos grupos criminales y el grupo político triunfador, amén de que la diferencia es superior a 5%, por lo que esa intervención no habría sido determinante.

Se trata de una interpretación bastante miope, creo yo, porque lo cierto es que la descarada y vulgar intervención del crimen en la campaña de Morena en Tamaulipas, solo se distingue de la que se ha visto antes en Sinaloa, Michoacán o Zacatecas, en que en este caso sí quedó fehacientemente acreditada. Lo único que revela la sentencia del Tribunal Electoral pues, es que se doblegó ante el poder.

Pero decíamos que hubo otra situación que terminó de descubrir el perfil de Américo: su desparpajada reintegración al cargo de senador unos días antes de tomar protesta como gobernador.

Ante la sospecha de que le podrían girar orden de aprehensión, se reintegró al Senado para gozar del fuero que el puesto supone, ignorando primero, que los legisladores con licencia no pierden su fuero, y segundo, que ello constituye un impedimento para ser Gobernador.

Como lo oye; el artículo 79 de la Constitución del Estado, en su fracción IV, señala que “No pueden obtener el cargo de Gobernador del Estado por elección: IV.- Los que desempeñen algún cargo o comisión de otros Estados o de la Federación, a menos que se separen de ellos 120 días antes de la elección…”. Habrá quién diga que la elección ya pasó, y que por lo tanto el artículo ya no aplica, pero hay una jurisprudencia, la 14/2009, que señala que la exigibilidad de la separación del cargo es hasta la conclusión del proceso electoral, es decir, hasta que se haya resuelto el último de los medios de impugnación que se hubieren interpuesto, cosa que aún no ocurría cuando se reintegró al cargo de Senador.

Es decir, su grave desconocimiento del marco jurídico, incluyendo la Constitución que mañana sábado jurará cumplir y hacer cumplir, lo colocó en un impedimento para ser Gobernador. Que el tribunal lo soslaye -insisto- solo delata su sumisión.

La próxima toma de protesta de Américo Villarreal, y el descubrimiento de su figura como un personaje obscuro vinculado al crimen organizado y además técnicamente limitado, deja ver el grado de descomposición al que hemos llegado en nuestro país, y el rumbo preocupante que está tomando la política nacional a manos de criminales y de ineptos.

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