El pleno del Senado aprobó en lo general, con 78 votos a favor de Morena y aliados, 37 en contra de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, y una abstención, una reforma a la Ley Aduanera propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La iniciativa, que incluye 65 modificaciones, 44 adiciones y nueve derogaciones, busca endurecer los controles fiscales y trámites de importación y exportación para combatir el contrabando, el tráfico de combustibles y la corrupción en las aduanas, promoviendo una recaudación justa y transparente sin nuevos impuestos.
La reforma, que pretende modernizar el comercio exterior y frenar la evasión fiscal —con un daño al erario estimado en más de 600 mil millones de pesos por el “huachicol fiscal”—, incluye un transitorio para que entre en vigor el 1 de enero de 2026, por instrucción de la presidenta.
Sin embargo, la oposición criticó la iniciativa.
La senadora priista Claudia Anaya presentó una moción suspensiva, argumentando que podría generar cuellos de botella en el comercio exterior y alzas en productos importados, además de señalar posibles inconstitucionalidades en medidas como la suspensión de agentes aduanales investigados o multas excesivas.
La senadora panista Imelda Sanmiguel acusó la reforma de tener “vicios de inconstitucionalidad y simulación”, criticando que convierte al Senado en una “dependencia del Ejecutivo” y que impone responsabilidades excesivas a los agentes aduanales sin medidas efectivas contra la corrupción.
Por su parte, Clemente Castañeda, coordinador de Movimiento Ciudadano, señaló que la reforma sobreregula, genera incertidumbre jurídica y no aborda eficazmente la corrupción en las aduanas, al cargar responsabilidades a los agentes sin sanciones claras para las autoridades aduaneras.
La discusión en lo particular se extenderá hasta la medianoche, y debido al nuevo transitorio, la reforma regresará a la Cámara de Diputados para su revisión.
